Icono del «indie-rock» americano de los noventa, el grupo resucitó en el 2015 y hoy actúan a las 21.00 en el Teatro Jofre de Ferrol
06 oct 2017 . Actualizado a las 07:25 h.Dean Wareham, cantante de Luna, nunca fue persona de grandes poses. Siempre ha transmitido un ocurrente pragmatismo en el modo de afrontar su carrera. Si le preguntas por qué ha vuelto con Luna, su respuesta es franca. «Hemos vuelto porque disfrutamos mucho tocando juntos, algo que habíamos olvidado cómo hacerlo en el 2004», explica. Este fin de semana retorna a los escenarios gallegos. Actúan esta noche en Ferrol (Teatro Jofre, 21.00 horas, desde 14 euros) y mañana en O Grove en la Festa do Marisco, a partir de las 23.00 horas.
-¿Por qué un disco de versiones como «A Sentimental Education»?
-Cuando le hacían este tipo de preguntas a Andy Warhol él contestaba: «Porque es fácil». Se puede aplicar aquí. Es divertido cantar canciones que te encantan y que ya están escritas. Pensé que sería una buena manera de grabar un disco doce años después.
-Luna tiene un sonido tan definido, que versionen lo que versionen, siempre sonará a Luna. ¿Lo ve usted así?
-Sí, es cierto que si tocamos una canción, va a sonar al estilo Luna. Era igual que cuando Johnny Cash cantaba una canción ajena: esa canción pasaba al estilo Johnny Cash. Pero creo que, incluso antes de oír mi voz cantando, se puede decir que es Luna. Se nota en el sonido de las baterías y las guitarras.
-¿Es un melómano? ¿Es más fan o más artista?
-No creo que puedas ser un artista musical si no te gusta la música. Pero también odio música. Y a veces es una línea muy fina entre lo bueno y lo malo. Creo que si vinieras de otro tiempo o de otro planeta, preguntarías: «¿Por qué este hombre ama esta canción pero odia a la otra, si suena muy similar?» Pero, claro, hay muchos detalles. En realidad, muchas veces la diferencia la marca la voz del cantante y su actitud.
-¿Cuando toca «23 Minutes in Brussels» disfruta igual que antes?
-Si estamos en el escenario y todo suena bien, todavía hay cosas divertidas que hacer improvisando en canciones como 23 Minutes in Brussels y Friendly Advice. De todos modos, parte de la emoción viene de la audiencia. Si la gente quiere escuchar una canción, eso hace que tocarla sea más divertido.
-Galaxie 500, su exbanda, fue uno de los iconos del «indie» en los ochenta. ¿Qué piensa ahora del «indie»?
-Pues que ahora, como el negocio del cedé se ha derrumbado, todos volvemos a estar en los sellos indie. O dirigimos nuestras propias etiquetas. En cierto modo es como si estuviéramos en 1988. Cuando yo estaba empezando nadie soñaba con firmar con un sello importante. Simplemente, no era una opción. Hasta que Nirvana cambió todo. También resulta interesante ver hoy cómo una banda indie como The National, Arcade Fire o Vampire Weekend pueden alcanzar el número uno, quizá durante una semana. Las ventas son mucho más pequeñas de lo que solían ser.
-En esta era de reuniones de bandas, la de Galaxie 500 sería muy bienvenida por los festivales. ¿Lo ha valorado?
-Bueno, hice conciertos tocando los temas de Galaxie 500. Fueron geniales. Los componentes del grupo vivimos en lados opuestos del país. Nos llevamos bien, a través de correo electrónico, pero no quiero volver a estar en esa banda. Me gusta mi vida tal cual es.