Lady Gaga no puede con el cuerpo

Tras casi una década en la cima, su cuerpo ha dicho basta. La diva del pop ha cancelado su gira europea, que incluía dos conciertos en Barcelona, y pide calma, pues clama por el reposo.

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A principios de los 90, Stefani Joanne Angelina (Nueva York, 1986) era una cría que buscaba su sitio en la Gran Manzana junto a sus progenitores. Poseía, eso sí, un talento despiadado para la música. Su padre, hombre de clase media baja, que trabajaba en el sector de las telecomunicaciones, le ofreció un trato: Si ella aprendía la bella Thunder Road de Bruce Springsteen, él se encargaría de pedir un préstamo para comprarle un piano de cola. Poco después, aquel padre se presentó en su oficina bancaria.

Esta anécdota, que podría ser un mero recurso literario a la hora de hablar de la carrera de Lady Gaga, es en realidad un indicador clave del porqué la diva del pop es diferente a su competencia. Suyas son las letras y las melodías que interpreta, y suyo es el gran sentido compositivo que obtuvo durante una adolescente en la que bebió del rock anglosajón, y buceó con Mercury, Led Zeppelin o Bowie; para luego diluirse en la influencia de Madonna y Michael Jackson. La cancelación de su gira, por motivos de salud, ha destrozado el sueño de muchos fans.

Eran unos cincuenta. El número de little monsters (del inglés, pequeños monstruos; término con el que Gaga se refiere a sus seguidores) que durante un mes acamparon delante del Palau Sant Jordi de Barcelona para poder ver a su ídolo desde la mejor posición posible. La neoyorquina hubiera asaltado ayer, jueves, el escenario, tanto con su voz como con sus vistosos atuendos, pero la fibromialgia que sufre hizo añicos tal posibilidad. ¿Qué es la fibromialgia? Se trata de una enfermedad crónica que causa dolor muscular generalizado, fatiga, sueño y problemas de memoria. En la práctica, es una patología relativamente moderna, antes asociada a un trastorno psicológico, y ahora recogida como una enfermedad crónica de origen neurológico.

La cancelación masiva se veía venir después de ser suprimida su actuación en el Rock in Río de Brasil, y ser sustituida por Maroon 5. La cantante se mostró devastada en sus redes sociales. «A mis fans, os quiero mucho», reza en el escrito que explica los motivos por los que se ve incapaz de afrontar su gira europea. Gaga señala que no solo no puede dar un concierto, sino que tampoco puede llevar una vida normal debido a los fuertes dolores. Lo cierto es que el tratamiento se orienta meramente a paliar esas dolencias, que no remitirán fácilmente, si es que lo hacen. No obstante, la gira norteamericana sí se mantiene en pie; y los promotores aseguran que se reprogramarán las fechas en el viejo continente. Toca esperar.

Descaro

Al margen del diagnóstico hecho público, no es de extrañar que Gaga necesite un alto en el camino. La cantante pasó de moverse por la escena underground de los garitos estadounidenses, a despachar más de quince millones de discos en su debut discográfico como Lady Gaga en el 2008. The Fame enseñó a medio mundo a bailar con Just Dance y a poner cara de póquer (Poker Face). La compositora asombró a la crítica, que la valoró positivamente gracias a su voz; y encandiló a un público sediento de una nueva diva a la que abrazarse, y más si esta mostraba cierto descaro y ambigüedad (siendo un fiel reflejo de Madonna). No es ningún secreto que los clubes gais estadounidenses acogieron con muy buen ver la música de Gaga. Ella, por su parte, siempre mostró su apoyo a la comunidad LGBT, sea con declaraciones, sea con discursos; al igual que con los años fue adoptando un papel relevante dentro del ala progresista de la cultura estadounidense.

Por otro lado, buena parte del público ha mostrado más interés en sus vestidos y sus performance (imposible olvidar aquel vestido de carne cruda en el 2010, en la gala de la MTV) que en su capacidad vocal.

Es cierto, también, que Gaga ha bajado el nivel de extravagancia en los últimos tiempos, y al contrario de otras compañeras de profesión no ha sido muy dada al escándalo o a las adicciones públicas. Sus problemas han sido suyos, igual que sus canciones.

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