En Brión, por tierra de cruceiros


En estos días de vientos gélidos, el paseo pide tierras bajas y caminos abrigados. Por eso hoy toca Brión, en el valle de A Mahía. La fama de Brión se la llevan Bastavales, con sus ecos rosalianos; Os Ánxeles, con su viga de oro enterrada, que llega, dice la leyenda, hasta la catedral de Santiago, allá lejos pero aún a la vista; o la parroquia capital, con su célebre carballeira de santa Minia. Todo esto cae al este; nuestra excursión es por el norte, en la parroquia de Ons, siguiendo un amplio meandro del Tambre; la ruta señalizada para el senderismo lleva el nombre del río, que aquí ya se ensancha y amansa por causa del embalse Barrié de la Maza, unos kilómetros aguas abajo.

Para llegar a este territorio rico en cruceiros, en bosques de ribera y carballeiras, no hay más que ir hasta Negreira y en lugar de coger la dirección oeste que toman los peregrinos, ir al sur, cruzar el río y ya estamos. Al pasar el puente (ponte Insua), junto al club municipal de piragüismo, vamos a la izquierda por un camino de tierra. Abedules, avellanos, alisos y otros árboles amigos del agua están renovando la vegetación, y todo aparece tierno y comestible. Se andan casi tres kilómetros por la orilla y aún se ven los restos de las pesqueiras, de cuando por el Tambre remontaban lampreas y salmones. Si subimos al monte, se llega a Salaño Grande, con su hermosa fuente al pie de un cruceiro. En Salaño Pequeno está el precioso pazo de Armesto. Diez minutos más y llegamos a Fonte Paredes, también con fuente y cruceiro. De allí en un par de kilómetros ya estamos otra vez en el puente, al pie de Negreira. Tan cerca de Santiago y de sus satélites, como Bertamiráns, Ons conserva todo el sabor de la vieja y apacible Galicia agraria.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

En Brión, por tierra de cruceiros