Todos queremos ser Bill Murray


Nuestra generación ha crecido con Bill Murray. Su filmografía es nuestra biografía. El fin de la infancia nos pilló en la cola del cine para ver Los cazafantasmas. Era un momento confuso en que lo mismo jugabas con los Geiperman que escuchabas un disco de The Smiths. Y justo entonces, 1984 o así, ya estaba el bueno de Bill guiando nuestros pasos, husmeando las catacumbas de Nueva York en busca de ectoplasmas y espectros.

Superamos la adolescencia y Bill seguía allí cuando nos dimos cuenta de que vivíamos, como Phil Connors, en un interminable Día de la Marmota. Un 2 de febrero que no se acaba nunca en un lugar llamado nada menos que Punxsutawney. Atrapado en el tiempo (1993) nos enseñó que no podemos escapar de la rueda del hámster, aunque en el fondo es un cuento de hadas bajo la nieve del Medio Oeste americano. Y así fuimos cultivando las primeras cicatrices.

Cambiamos de siglo y Bill estaba esperándonos al doblar la esquina del milenio. Lo vimos en el 2001 en Los Tenenbaums, que es la clase de familia disfuncional a la que uno querría pertenecer si esas cosas se pudieran elegir. Ya en el 2003, ese pariente gamberro, inteligente y amante de la impuntualidad nos deslumbró para siempre con una sola película. Se titula Lost in Translation. La genialidad de Sofia Coppola es dejar que Murray y Scarlett Johansson nos cuenten sin tapujos hasta qué punto la soledad puede unir a dos seres perdidos, anclados a la barra del bar de un hotel insomne de Tokio.

Por todo esto amamos a Bill Murray. Por eso hay que leer Cómo ser Bill Murray (Blackie Books), del periodista Gavin Edwards. Para descubrir que una noche la policía sueca detuvo a Murray conduciendo un carrito de golf por las calles de Estocolmo. Y sobre todo para averiguar que durante el rodaje de Lost in Translation, el actor se paseaba por Tokio con un libro titulado Ligar en japonés bajo el brazo. Porque Bill Murray es ese tipo que no pestañea al preguntarle al impasible chef mientras prepara el sushi: “¿Podemos ir al asiento de atrás?”.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Comentarios

Todos queremos ser Bill Murray