En 1977 la NASA lanzó a recorrer el espacio exterior la sonda Voyager con un mensaje en su interior por si, en su eterno vagar cósmico, la nave en cuestión se topase con vida inteligente más allá de Orión o en la puerta de Tannhäuser. Se trata de un disco de gramófono fabricado en oro que tiene registrados distintos sonidos e imágenes que resumen la diversidad cultural y natural de la Tierra e intenta convencer de que aquí sí hay vida inteligente. En lo tocante a música, el disco contiene piezas que van desde Bach hasta Chuck Berry, pasando por ritmos tribales de distintos rincones del mundo. Para conmemorar el 40.º aniversario, se lanzó hace unos meses una campaña de crowdfunding para editar un triple vinilo dorado con los archivos de audio recogidos en la Voyager y un libro conmemorativo. Todo por 98 dólares, aunque se podía colaborar con donaciones inferiores. La cosa tuvo éxito. Los 198.000 dólares que se necesitaban para sacar adelante el proyecto se superaron con creces hasta alcanzar más de 1,3 millones de dólares, lo que muestra que hay muchas ganas de contactar.