Rafa Martínez, el gallego de Black Cobra

FUGAS

Raymond Ahner

El concierto de esta noche en Santiago de la la banda Black Cobra es uno de los paltos fuertes del Wos Festival. Hablamos con su batería y descubrimos sus orígenes gallegos

09 sep 2016 . Actualizado a las 19:33 h.

¿Se puede ser indie con melenas? Desde luego que sí. La escena independiente en Estados Unidos no está concebida como aquí la entendemos, desbordante de estereotipos. Independiente es, sencillamente, quien en su producción y gestión se mantiene al margen de los canales y circuitos comerciales estándar. Y en un vértice de esa escena, el dedicado a la vertiente más demoledora del metal, irrumpieron con rotundidad a comienzos de siglo un dúo de devastador y áspero sonido formado por el guitarrista y vocalista Jason Landrian (ex Cavity) y el baterista Rafa Martínez (ex Acid King). Desde entonces Black Cobra se han asentado como señero referente contemporáneo del sludge metal, género surgido de la fusión del doom metal con el hardcore punk.

Esta noche, por iniciativa del WOS, actúan por vez primera en Galicia, en la sala Capitol. Una actuación que tendrá un significado realmente especial para uno de los componentes del dúo, Rafa Martínez. La historia no tiene desperdicio

En 1718 Alberto Martínez, natural de Muros y que trabajaba como representante del rey, zarpó en dirección a Colombia donde se instaló en la región de Antioquia. Posteriormente su familia se trasladó a Estados Unidos y allí ha seguido residiendo hasta la actualidad. Pues bien, 16 generaciones después Rafa Martínez, uno de los descendientes directos de aquel representante real, pisará Galicia por primera vez con la ilusión confesa de quien visita su lugar de origen.

-¿Cómo recuerda o cómo le han contado la aventura de sus antepasados gallegos y hasta qué punto todo aquello aún forma parte de usted?

-Hace un par de años mi hermano mayor se puso a hacer indagaciones acerca de nuestros ancestros y a investigar sobre nuestra familia y descubrió que la línea de nuestra sangre y nuestro apellido provenía de Galicia. Concretamente de Muros, desde donde había partido nuestro antepasado en el siglo XVIII.

-¿Qué le supone a nivel personal venir a tocar a Galicia?

-La oportunidad de tocar en este festival fue toda una sorpresa. Ya teníamos cerrada nuestra gira europea pero cuando nos ofrecieron en el último minuto tocar en Santiago nos pareció magnífico poder hacerlo. Para mí, personalmente, es una gran oportunidad de aprender más sobre el pasado de mi familia y de las raíces de donde vengo.

-Llegan para presentar «Imperium Simulacra». ¿Por qué han tardado cinco años en sacar este disco?

-Nuestro disco anterior, Invernal, salió a finales del año 2011. A partir de entonces nos embarcamos en una gira mundial que nos tuvo viajando mucho más tiempo del que esperábamos. Empezamos a escribir y a grabar Imperium Simulacra hace dos años pero nuestro sello no lo ha podido lanzar a hasta ahora.

-Dicen que al igual que «Invernal» este también es un disco conceptual. ¿Cuál es el concepto de «Imperium Simulacra»?

-Con este disco queríamos explorar acerca de como la tecnología hoy en día se esta empezando a fusionar con la manera en la que el mundo se comporta en relación con el acceso a la información y el efecto de propaganda que invade nuestra vida privada en todo momento. Nos están monitoreando a cada paso que damos y eso está generando un estado de paranoia en mucha gente y está cambiando el modo en el que las personas se comportan con la tecnología.

-¿Por qué escogieron el formato de dúo, tan infrecuente en formaciones con un sonido tan contundente y pesado como el de Black Cobra?

-Cuando formamos el grupo, hace 15 años, no nos planteábamos la idea de tocar en directo. Era tan solo un experimento que estábamos haciendo. Lo que ocurrió fue que poco a poco fue creciendo hasta llegar a lo que es hoy,

-¿El formato no les limita a la hora de crear determinadas estructuras para sus canciones?

-No, porque nosotros siempre tocamos lo que se nos ocurra en el momento. Las canciones de los dos últimos discos las hemos hecho a partir de lo que espontáneamente surgía en la sala de ensayos.

-El «sludge» es, por definición, un sonido sucio. ¿Por qué cree que resulta tan cautivador?

-Para nosotros la energía que produce la música es lo más importante. Hay una intensidad en la música pesada que crea ciertas dinámicas que son muy particulares y que siempre nos han fascinado. Es el medio en el cual nosotros siempre nos hemos sentido más cómodos para expresar nuestras ideas.

-¿Son tan malas bestias como aparentan o en realidad son ustedes unos angelitos?

-Somos unos ángeles bestiales.

-Ha reconocido que entre sus influencias más importantes está Wagner. ¿En qué cree que se nota en el grupo?

-Mi padre ha estado obsesionado con Wagner durante mucho tiempo y desde pequeño he estado escuchando sus obras. Hay una profundidad muy elegante y auténtica en su estilo de composición que sin duda me ha influido mucho, sí.

-¿Es distinto el planteamiento a la hora de tocar en Europa que en EE.UU.?

-Las audiencias en Europa siempre han sido magníficas. La última vez que tocamos en España fue hace ocho años. Fue en Madrid y Barcelona y lo recuerdo como dos noches absolutamente estelares.

-¿Hay lugar en sus canciones para la denuncia social?

-Hasta el momento no hemos tocado temas políticos, por lo menos no directamente.

-Como miembro de la comunidad latina, ¿cómo está viviendo el fenómeno de la irrupción de Donald Trump?

-Ese tema en particular sí que está afectando día a día a nuestra comunidad. Cada noche aparece una historia nueva con este personaje con un montón de pendejadas que no tienen sentido. Está convirtiendo esta campaña en una sucesión de payasadas que se superan en cada jornada.