El dinero que no compra una sonrisa


Ha de ser difícil tenerlo todo y sentirse una nada. Tener prestigio, dinero, salud, una familia estupenda, coche a estrenar, vida social... Y mantener una mirada perdida, huidiza, frustrada. Rosángela no quiere pensar en todo eso, pero lo suyo es un camino al agujero que iremos viendo cómo se acorta y como el vacío se aproxima. Sin manera de frenar.

La disección social que hace Marcelo Quintanilha de la clase alta brasileña (en realidad, de la de cualquier país) a partir de esta odontóloga es perfecta. Una madre feliz que se hunde por el simple hecho de no tener la sonrisa de su prima. De la prima pobre, divorciada, maltratada, parada... Pero que un día recuperó esa sonrisa que la propia Rosángela cuida. Esto le llevará a un camino de autodestrucción por envidia, por comparación, por inconsciencia en fin. Buscando algo que ni la protagonista sabe, y que el lector tampoco alcanza a descubrir.

La historia la construye el creador brasileño -el autor de la frenética Tungsteno, también en La Cúpula- tirando de metalenguaje y lirismo, con mucha viñeta pequeña, sin grandes alardes, y abundante texto directo para completar este relato impecable, con múltiples aristas e interpretaciones.

Talco de Vidrio. Cómic. Marcello Quintanilha. La Cúpula. 164 páginas. Blanco y negro. 17,9 euros.

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