¿Qué sociedad estamos creando con la obsesión por la sobreprotección y confortabilidad de los niños? ¿No estaremos con tantos mimos abonando la semilla de un pequeño monstruo? Son algunas de las cuestiones que Els Joglars se plantea en un espectáculo. «Vip», desbordante de mala leche y tierna ironía
06 may 2016 . Actualizado a las 17:04 h.Si un tabú ha propiciado la sociedad moderna ese es el de la educación infantil. El niño ha pasado de ser figura indefensa a sujeto de una irracional sobreprotección. Y ¡ay de quien cuestione ese estatus! La ira patriarcal se desatará inmisericorde contra él.
En VIP, su trigésimo séptimo montaje, El Joglars sitúa frente al espejo a los padres para plantear si esta educación mal entendida no convierte a los niños en seres casi intratables que tiranizan a sus progenitores y profesores.
«Yo soy de una generación en la que había una cierta disciplina y un cierto rigor. En todo, en la vida familiar, en el colegio... Y ahora se ha pasado al otro lado. Realmente no sabemos si educando así a los niños no estaremos creando unos pequeños monstruos», se cuestiona Ramon Fontserè, autor y director de la obra.
Fontserè considera que «en la sociedad actual el niño ha alcanzado el máximo nivel de privilegios, equiparable al trato que recibe un vip». De ahí el título del espectáculo.
En VIP El Joglars ahonda en varias paradojas. Por un lado, el hecho de que la actitud bien intencionada de los padres, por dar una confortabilidad a sus hijos de la que ellos carecieron, acerca peligrosamente al niño a un ser intratable con delirios de pequeño tirano. Por otra, el hecho de que la mejora de las condiciones de vida ha provocado un efecto boomerang y en vez de tener un niño educado y amable surge ese pequeño monstruo.
Lamenta Fontserè la aceptación social de una serie de ridículos prejuicios. «Castigar, reprimir, decirle a un niño que se ha equivocado se considera fascista o retrógrado. Cuando educar es, básicamente, reprimir. Pero en todos los ámbitos. Cuando yo empecé a hacer teatro si no hubiera habido un profesor que me dijera que lo que estaba haciendo no era creíble, es decir, lo que ahora se entendería como reprimirme, no habría aprendido lo que era este juego del teatro».
Aunque evita el afán didáctico VIP provoca que el público salga del teatro con la duda de si está haciendo bien educando a los niños de esta manera. Para ello El Joglars pone en escena una sucesión de hilarantes situaciones que van desde el momento de la preparación al parto o el nacimiento hasta la etapa escolar.
¿Y después? ¿Qué será de esta generación malcriada? Ramon Fontserè vaticina que «cuando les llegue el momento de sobrevivir por sí mismos tendrán que tragarse todo ese esplendor que han vivido y adaptarse a lo que la realidad impone. Porque eso es lo que en la vida ocurre».
A CORUÑA. Teatro Colón. Viernes 6. 20.30 horas. 16,60 y 21,60 euros
NARÓN. Pazo da Cultura. Sábado 7. 20 horas. 15 euros