Las dos culturas

Luís Pousa Rodríguez
Luis Pousa EL RINCÓN DEL SIBARITA

FUGAS

26 feb 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

En su delicioso ensayo La realidad no es lo que parece, el físico Carlo Rovelli ofrece una sorprendente explicación para profanos de la geometría del espacio-tiempo curvo que se deriva de la teoría de la relatividad general de Einstein. Para ello, recurre a las esferas del universo de Dante y a los mosaicos del Paraíso del baptisterio de San Juan de Florencia, concluyendo que la brecha insalvable entre ciencia y humanidades no es más que un absurdo artificio forjado sobre prejuicios:   

-No sé si el joven Einstein conoció el Paraíso en sus vagabundeos por Italia, ni si la fantasía de nuestro sumo poeta ejerció una influencia directa en su intuición de que el universo podía ser finito pero no tener límites. Pero haya habido o no influencia directa, creo que este es un ejemplo de cómo la gran ciencia y la gran poesía son visionarias y a veces tienen las mismas intuiciones. Nuestra cultura, que separa ciencia y poesía, es necia, porque así no ve la complejidad y belleza del mundo que ambas revelan.

Para tratar de reparar ese histórico divorcio, Tusquets ha abierto su colección Metatemas a la publicación de textos como el de Rovelli, que hace un recorrido apasionante y diáfano (tiene el don de la claridad) desde los filósofos de Mileto en el siglo VI a. de C. hasta los entresijos de la relatividad general y la mecánica cuántica.

En esta misma serie, aparece también La vida es matemática, de John Allen Paulos -autor de auténticos best-sellers como El hombre anumérico o Un matemático lee el periódico-, que reivindica la necesidad de acabar con lo que considera «analfabetismo matemático» e ir hacia una cultura donde convivan en armonía los conocimientos científicos y humanísticos.

«Es fácil entender las cosas cuando ya otro las ha entendido. Lo difícil es ser el primero», apunta Carlo Rovelli sobre la hazaña de Einstein. Y para iluminar las gestas a menudo recónditas de la física y las matemáticas, llegan estos sabios divulgadores con las luces largas encendidas.