Con partidos, mal; sin ellos... peor

FUGAS

El sello Alianza reúne en «Gobernando el vacío» cuatro ensayos de uno de los más creativos politólogos de la segunda mitad del siglo XX, un volumen que el comprometido profesor inglés y viajero incansable no llegó a ver editado

08 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

«La era de los partidos ha pasado»: con esta frase lapidaria se abre un libro que su autor, irlandés de nacimiento, profesor en prestigiosas universidades, viajero incansable y hombre comprometido con su tiempo, no llegó a ver editado, pues una muerte prematura, en 2011, se lo llevó dos años antes de su publicación en lengua inglesa. Los editores de Gobernando el vacío han reunido, bajo un título ciertamente un poco críptico, cuatro trabajos medulares de uno de los politólogos más creativos de la segunda mitad del siglo XX. El lector podrá comprobarlo en esta obra capital para entender algunos de los cambios esenciales producidos en los sistemas democráticos por las relevantes transformaciones que en ellos han experimentado los partidos.

Pero volvamos a la frase inicial de Peter Mair, para añadirle la reflexión esencial que la completa: «Aunque los partidos permanecen, se han desconectado hasta tal punto de la sociedad en general y están empeñados en una clase de competición que es tan carente de significado que ya no parecen capaces de ser el soporte de la democracia en su forma presente. Gobernando el vacío trata sobre ese problema». Es decir, Mair no sostiene (al estilo del Claus Offe de Partidos políticos y nuevos movimientos sociales) que los partidos vayan a desaparecer sustituidos por otros sujetos colectivos, sino que tanto aquellos como las democracias en las que compiten por los votos han experimentado cambios de tal envergadura que el papel tradicional de los partidos ha pasado a ser irreconocible: «Los partidos están fracasando porque la zona de interacción -el mundo tradicional de la democracia de partidos en el que los ciudadanos interactuaban con sus líderes políticos y se sentían vinculados a ellos- se está vaciando», lo que da por resultado, de ahí el subtítulo del libro, un proceso de banalización del gobierno democrático.

Mair se explaya en esa tesis, profundizando en los cuatro principales fenómenos a través de los cuales se ha expresado: la caída de las tasas de participación electoral, la pérdida sustancial de la lealtad de voto (la llamada volatilidad electoral), la reducción de la afiliación a los partidos y la disminución de la simpatía social hacia las organizaciones políticas. Pero el autor no se limita a afirmar que «en toda Europa occidental y muy probablemente en todas las democracias avanzadas, los ciudadanos se están apartando de la política nacional», sino que, yendo no uno sino muchos pasos más allá, nos explica con argumentos  más que verosímiles cuáles son las causas de ese «desafío al gobierno de partidos». Mair se centra en las dos que estima decisivas: la convergencia de los partidos hacia posiciones comunes y la progresiva irrelevancia de las fuerzas que compiten por los extremos exteriores al sistema, hecho que Mair sitúa en la aparición de lo que Kirchheimer llamó en 1966 los catch-all parties o partidos atrapalotodo. Tal convergencia habría sido, en realidad, la consecuencia de la propia pérdida de  cohesión social por parte de los electorados a los que los partidos tradicionales dirigían sus ofertas: desaparecidos los electorados socialmente cohesionados y, por tanto, políticamente fieles, los partidos habrían iniciado un camino hacia la intercambiabilidad de sus ofertas que habría acabado por generar una profunda desconfianza en ellas, en sus promesas y en una capacidad de gestión autónoma muy disminuida, además, por los efectos de la globalización.

Mair es sin duda muy convincente al hablar de lo que pasa y por qué pasa, pero no ofrece una respuesta a la gran pregunta que se deriva inevitablemente de su análisis: ¿podrá pervivir la democracia representativa sin que los partidos actúen como mediadores entre la sociedad civil y la política? Esa es la gran cuestión que la innegable crisis partidista pone en primer plano, porque la experiencia hasta el presente es que los partidos tradicionales son sustituidos, cuando ocurre, bien por otros partidos que pronto se transforman en sistémicos (los verdes alemanes), bien por fuerzas populistas y deslavazadas (movimientos del tipo Beppe Grillo) que suponen un peligro para el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

España, por supuesto, no se escapa de esa lógica perversa.

Gobernando el vacío. La banalización de la democracia occidental. Ensayo. Peter Mair. Traducción de María Hernández Díaz. Alianza. 176 páginas. 18,50 euros