Solo Philip Roth tiene las agallas necesarias para titular una novela La gran novela americana. Publicada originalmente en 1973, el sello Contra rescata ahora en español este irónico juego alrededor del sueño húmedo de todo narrador norteamericano desde (al menos) los tiempos de Henry James.
Lo más probable es que la gran novela americana ya esté escrita y que se titule Huckleberry Finn, Moby Dick o El gran Gatsby, tres títulos con hechuras de epopeya que relatan la biografía íntima de Estados Unidos con mucha mayor hondura que cualquier manual universitario de historia.
La gran novela americana no es la gran novela americana. Ni siquiera es la gran novela de Philip Roth, que está en el canon por otros títulos, pero es una excelente y divertidísima narración donde hallamos a un autor en estado de gracia, despojado de cualquier complejo y lanzado a tumba abierta por la rampa de la libertad creativa que prometían los setenta.
En la voz del periodista deportivo Word Smith descubrimos la existencia de la extinta Liga Patriota de béisbol y, mientras Roth juega con una mano a apabullarnos con su erudición sobre estrategias, alineaciones y porcentajes de bateo, con la otra se va adentrando en la poderosa prosa de Nathaniel Hawthorne, Mark Twain o Herman Melville y en las desventuras de los Ruppert Mundys de Nueva Jersey.
¿Podemos aún soñar hoy con la gran novela? Complicado, porque el tiempo que malgastamos toqueteando el móvil fue el que usó Tolstói para levantar a pulso su Guerra y paz. No habrá el gran relato de nuestro tiempo, sino aproximaciones, tentativas, destellos. Es algo así como escuchar a los Beatles después de Mozart. No hay grandes óperas, ni sinfonías, ni el monumental Réquiem. Pero tenemos Here Comes the Sun.