La especialista en grabado Ángela Blanco expone en Vai Vai Mr. Can
12 ene 2015 . Actualizado a las 12:42 h.«A veces he creído hasta seis cosas imposibles antes del desayuno». Lewis Carroll.
La sala Vai Vai Mr. Can se establece en Ourense como espacio expositivo alternativo e independiente del estudio de diseño gráfico Patricia Joga con el que comparte local en la calle Dr. Marañón. La exposición que presenta es de la artista Ángela Blanco con una serie de cajas de luz en las que mezcla arte y diseño, grabado, serigrafía y fotograbado.
Ángela Blanco es especialista en grabado y a través de él mantiene la tensión del trazado del dibujo incisivo con clave protagonismo de la línea y su matiz sorprendente en la nueva imagen que genera, atravesada por los cambios cromáticos que desvela en las alteraciones intermitentes de la luz.
El fotograbado consiste en cubrir una plancha de cobre con una emulsión sensible a la luz, que posteriormente se insola con luz UVA superponiendo encima de la plancha un fotolito tramado. Es una técnica que permite la transferencia de imágenes fotográficas a una plancha matriz combinando las posibilidades ofrecidas por la fotografía y el grabado, también conocido como fresado fotoquímico. El efecto del semitono se produce al fotografiar al sujeto a través de un tamiz metálico o vítreo que fragmenta los rayos de luz en una placa sensibilizada por un patrón de puntos, siendo los más grandes los que crean las zonas más oscuras y los más pequeños los que marcan los aspectos más diferenciados.
Ángela Blanco utiliza la serigrafía en el método de reproducción de imágenes transfiriendo las tintas a través de una malla tensada en un marco. Así, los motivos alcanzan una vibración lumínica, un efecto de la textura de la tela, que originariamente fue seda y actualmente ha generalizado el uso de poliéster, el nailon o tejidos acrílicos, ya que son menos susceptibles a los cambios de tamaño por causa de la humedad.
Influencia del Pop Art
En algunas obras, tales como El beso, se subraya cierta influencia del Pop Art, en especial de Liechtenstein con una composición que remite al cómic con la técnica de puntos Benday y colores primarios que amplían la adscripción del arte al mundo contemporáneo y a la sociedad de consumo, un arte que iguala en su sentido globalizador y dinamizado iconográficamente por los mass media, resaltando un aspecto en ocasiones superficial, puramente estético y de gran sensualidad en la que parte de la imagen desaparece y resurge en la línea cerrada de las miradas.
El paisaje se estructura en ondulantes curvas que mediante la línea segrega los campos de color para distinguir distancias y planos y reflejan ilusorios y edulcorados mundos de Alicia en los que irrumpe en arriesgado escorzo una oscura silueta como un enigma inquietante. Las arquitecturas limitan y diferencian el espacio interior y el exterior subrayándose horizontales como calles y en vertiginosas construcciones peraltadas de abruptos encuadres y arquitecturas deshabitadas, trazadas con cierto expresionismo como abandonadas y colosales osamentas retro futuristas.
Realiza una fragmentación de la imagen seleccionando la zona iluminada, tomando la parte por el todo y aislando parte de la información diseccionando la lectura del concepto unitario. Subraya el valor expresivo de la mirada en el hipnótico pestañear de Mírame. Más allá de los límites físicos de la ventana se ilumina un paisaje. Este aspecto de naturaleza se une al concepto de libertad en contraposición al confinamiento estático de los interiores.
Gotas que se acercan a la mancha, a la salpicadura y cambian de color pegajoso y táctil como sangre o golosinas, pastoso y ácido que resbala reptando por el cristal dibujando su camino de luz como un extraño animal. Cierta alusión al grabado japonés en la delicadeza de los motivos vegetales del primer término de Mirando al mar que semioculta una línea de horizonte alta que da protagonismo a un mar que se intuye. Marca la importancia del objeto que se recorta en rojo en un semiabierto cofre del conocimiento, guardián de tesoros de imaginados piratas.
Una ciudad con textura de seda sobre cuyo entramado domina el movimiento como una vibrante ilusión visual, como una ecografía la vida late bajo la epidermis.
A través de un dibujo ingenuo, subraya una tendencia a la geometría y la descomposición de los volúmenes en formas prismáticas con la fórmula cromática de rojos incandescentes y amarillos físicos y en un guiño a la infancia viste y desnuda a una mariquita superponiendo elementos y manteniendo cierta caligrafía infantil.
crítica de arte