Dice que en pocos destinos del mundo llega la gente llorando de emoción
22 dic 2014 . Actualizado a las 05:00 h.Jorge es compostelano y picheleiro. Y profeta en su tierra. Desde sus correrías infantiles por la rúa Santiago de Chile y sus juegos en la Alameda aterrizó en el colegio La Salle, en cuyo patio disfrutaba del baloncesto. Y en el Aero Club del golf, que comenzó a practicar con tres añitos. No perdió la oportunidad de aprender inglés en Estados Unidos antes de sumergirse en las aulas del Centro Superior de Hostelería de Galicia. Un hotel tinerfeño acogió su bautizo de sangre profesional y, tras probar suerte en París y República Dominicana, dirigió su primer establecimiento (apartotel) a los 27 años en Tenerife.
Vio que del naciente hotel de San Francisco irradiaba una oportunidad, y ahí amaneció hace diez años, la edad que tiene el monumental alojamiento. «Venir a un BIC con toda su historia era un reto», dice. Tuvo que ir borrando la huella del anterior hospedaje, un austero tres estrellas, para emprender el periplo de un impresionante cuatro estrellas. Internet le ayudó a ponerlo en el mercado. Sin fijarse ya en los primeros momentos objetivos desmesurados, «la evolución del hotel desde el principio, una vez superado el trecho inicial tras la apertura, fue muy buena. La respuesta turística nacional e internacional fue fantástica».
Jorge resalta que el viaje a Santiago ofrece un destacado componente emocional vinculado al Camino que genera «una sensación especial», y alojarse en un convento como San Francisco «ayuda a completar esa experiencia personal». El hecho es que, según cuenta, hay clientes que vienen todos los años a Santiago y a San Francisco: «Existen pocos destinos en los cuales la gente llega llorando de emoción». El Camino es una experiencia que se transmite: «En Santiago tenemos un potencial tremendo».
Las épocas del año diversifican la clientela. El turismo de empresas, congresos y reuniones se alterna y compagina con el cultural, de ocio y religioso. Y a este popurrí se agregan las celebraciones: «Este año acogimos varias bodas internacionales. Ninguno de los desposados vive en Santiago. Se conocieron en el Camino y han querido casarse aquí».
Gratificante
Es consciente Jorge de que San Francisco reúne un compendio de características que lo convierten en un caso único en España. Curiosamente, el hotel contrasta con el albergue situado en un edificio anexo: «Sabemos que la propiedad tiene un fin social y para nosotros es eso algo especial y gratificante. Colaboramos con el albergue».
San Francisco, como otros alojamientos, han sufrido tiempos malos. El crecimiento «repuntó el pasado año y este año es muy bueno. Tener un Xacobeo en el medio fue muy importante». ¿Y el octavo centenario franciscano? «No es comparable. El hito del Xacobeo es excepcional a nivel turístico». No obstante, dentro del curso hay temporadas bajas: «Se notan, porque la planta hotelera es muy amplia y contribuye a que haya resultados negativos. Aunque también tengo que decir que nosotros somos en ese sentido unos privilegiados».
Ser compostelano y director de un hotel como San Francisco puede henchir el ego: «Reconozco que es una suerte. Soy afortunado. Pero hay un equipo de gente detrás que hace que esto sea posible».
Compostelanos en su rincón Jorge san martín lens
Jorge San Martín Lens
Profesión
Hostelero y director de hotel