Soltar la liebre de una medida impopular

FIRMAS

09 nov 2014 . Actualizado a las 04:00 h.

La verdad por delante. Nunca en mi vida he participado en la carrera popular de San Martiño. Sé que es de lo más ourensano y también de lo más sano pero que quieren que les diga, por muy de moda que se haya puesto lo del running -correr de toda la vida- no le acabo de pillar el punto. Lo he intentado. Pero nada. Por eso ni he ido ni creo que vaya nunca a la San Martiño, ni a mirar que está muy feo ver sufrir a los demás. Quizás también por eso, hablando desde la distancia veo más que lógico que se cobre a los participantes. No me sorprende, sin embargo, que los ourensanos estén mayoritariamente en contra de la decisión tomada por el Concello de Ourense este año, y que ya se llevaba un par de años gestando. Es lo que se hace en las pruebas populares más cercanas, como la de Santiago, y también en las más míticas, como la de New York. Es lo lógico.

Ningún favor nos hacemos si todavía creemos que las administraciones son un cajón sin fondo que están para asumir este tipo de gastos. Los impuestos, los míos por lo menos, prefiero que se destinen a cuestiones más urgentes y no a subvencionar una carrera por las calles de Ourense, con su correspondiente camiseta y regalos varios.

Sin embargo, el habitual miedo de los políticos a tomar decisiones impopulares ha frenado una medida que debía haberse tomado hace tiempo. Si alguien quiere participar en la San Martiño, que pase por caja. Es tan obvio que sorprende que se haya llegado a una edición tan elevada de la prueba sin que se ejecutara la medida. El marrón de ser el primero le ha correspondido al concejal socialista de Deportes, Alfonso Vilachá. Él, como buen deportista que ha sido, seguro que entiende mejor que nadie que en esta película ha jugado el papel que se le reserva a la liebre en las pruebas de atletismo. Se le ha lanzado de primero en la carrera del pago para ver qué sucedía y que después lleguen concejales futuros y se lleven los réditos. Parece que le saldrá bien la jugada al bueno de Vilachá, ya que las cifras de inscritos son similares a las del año pasado, cuando era gratis. Por tanto, rascarse ligeramente el bolsillo para los participantes se demuestra que no es un problema. Roto el tabú, imagino que la decisión se consolidará. Ahora solo queda que el alcalde de Ourense logre un acuerdo con los policías para cubrir con garantías la carrera. Y es que el barómetro también demuestra que los ourensanos entienden que la plantilla policial es insuficiente para las necesidades actuales. En cuestiones de seguridad, tanto en la policía como en los bomberos, a la ciudad de Ourense le queda todavía un largo recorrido para estar en los estándares habituales.