Jordi Aragonés disfrutó el domingo de su plata mundialista junto a otro ex Cortegada, el técnico Víctor Lapeña, lo que lleva a destacar al Prepa que «en Vilagarcía siempre tuvieron muy buena vista para los entrenadores». Aunque lejos de Turquía, la familia también acompañó a Jordi,
-En Francia le dedicó el título a su madre, gravemente enferma. Esta vez les tocó a su hija recién nacida y a su pareja...
-Me volvió a venir a la memoria mi madre; siempre está presente. Pero sí, es verdad que este año el motivo de la dedicatoria ha podido ser más alegre. Hubo dedicatoria a mi hija recién nacida y mi novia. Y también para mi padre.
-Justo antes del Mundial decía que una medalla recompensaría el sacrificio de un largo mes alejado de su pareja y su hija. ¿Cambia mucho pensarlo y vivirlo?
-Está claro. Soy profesional del baloncesto, y este tipo de sacrificios es lo que toca. Vivir el éxito que hemos alcanzado recompensa todo este tiempo sin tu familia.