Remos como prolongación del uniforme

míriam vázquez fraga VIGO / LA VOZ

FIRMAS

XOAN CARLOS GIL

Suso González compagina desde hace nueve años el remo con el Cuerpo Nacional de Policía; en sus jornadas, que comienzan a las 6.20 horas, intercala ambas actividades

07 sep 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Llegó al remo arrastrado por su hermano y a la Policía animado por un amigo. Pero Suso González (Tui, 1974) lo hizo en ambos casos para quedarse. Hoy, el deportista del Club Remo Tui es un experto en compaginar dos actividades que, según él, requieren las mismas cualidades como punto de partida: «La disciplina y el trabajo en equipo son vitales en una cosa y en la otra», asegura.

Se inició en el remo a los 14 años, cuando decidió cambiar el atletismo por la disciplina en la que tantos éxitos ha logrado luego. «El club donde empecé tenía las dos secciones. Un hermano mayor hacía remo y lo típico: te acercas a ver, te llama la atención y acabas enganchado». Un enganche que llega hasta el día de hoy. «Si no disfrutara, no podría haber seguido tantos años. Me relaja, no sé cómo describir esa sensación agradable de cuando vas remando, el contacto con la naturaleza... Hay que vivirlo».

Eso no significa que no haya «jornadas en las que se pasa muy mal». «Es un deporte muy sacrificado, en el que, de 365 días del año, entrenas 350, y la mayoría de ellos con sesión doble», describe.

González trabaja por las mañanas, desde las 9.00. «Tengo un remoergómetro y tres veces por semana entreno antes de ir a comisaría. Me levanto a las 6.20 y en cinco minutos paso de estar dormido a activo». Tras su jornada laboral, por las tardes va a remar. No lo perdona. «Si estoy muy cansado, duermo una pequeña siesta y retraso el entreno, pero no ir está prohibido».

Constata que el nivel en su deporte es cada vez más alto, que surge gente joven y que aparecen más países con remeros a tener en cuenta. «Si te relajas en los entrenamientos, estás dando ventaja a otros, y eso en alta competición no te lo puedes permitir. Es autoengañarte», asegura.

Suso no sabe lo que es el descanso. Recién llegado del mundial, la semana pasada estuvo dos días sin remar. Todo un lujo. «El martes no entrené, pero sí trabajé. El lunes fue realmente cuando sí me dediqué a vaguear un poco», admite.

En unos días cumplirá 40 años y nueve en el Cuerpo Nacional de Policía, al que agradece que le dé «todo tipo de facilidades para compatibilizar ambas cosas». «No quería dejar de remar, pero no puedes vivir del aire, y el deporte no llega. Un compañero me comentó que había un convenio con el Consejo Superior de Deportes y eso me motivó para preparar la oposición», rememora.

Sus primeros pasos para convertirse en policía los recuerda como los momentos más duros. «El año que estuve en la academia y con las prácticas fue muy sacrificado. Venía de mucho tiempo sin estudiar y se hizo duro, pero también me ayudó a volverme todavía más disciplinado», admite. Le supuso «una prueba de fuego» de la que salió airoso. «Todo resultó muy bien y, además, fui subcampeón del mundo. Mereció la pena».

González reconoce que cuando era más joven le daba algo de rabia pensar en que los campeones de otras disciplinas podían ganarse la vida solo con ellas. «Ahora, sabiendo cómo funciona todo, me siento un privilegiado. Me conformo con lo que tengo y estoy muy satisfecho de disponer de un trabajo estable que me garantiza un futuro más allá del deporte, algo que en ocasiones no es fácil». Respecto a la Policía, además, no oculta que con el paso de los años le ha ido gustando cada vez más. Lo sencillo que se lo ponen contribuye a ello. «Mi jefe, don Francisco Cruz (inspector jefe de la comisaría de Tui), se porta realmente bien y si un día tengo que salir antes o entrar un poco más tarde, lo comprende. En la comisaría saben lo duro que es, tenemos todos una gran relación y creo que están contentos con mi labor», celebra.

Pero, más allá de la buena disposición de sus superiores, sus méritos deportivos son los que le avalan. «En Madrid hay una sección de la Policía que es la Agrupación Deportiva. Cada vez que la selección me convoca para una concentración o campeonato, se hace una petición y ellos, en función del rendimiento, acceden a concederte esos días».

Durante estos años de doble actividad, Suso nunca se ha planteado dejar su deporte. «Me gusta tanto... Cuando las cosas salen mal, ya estoy pensando en mejorar y en cómo enmendar los errores». No obstante, tiene una meta a partir de la cual pretende rebajar el ritmo. «A nivel de alta competición, me pongo el límite en Río; la prioridad ahora mismo es clasificarnos», señala.

«Luego me gustaría luchar por medallas nacionales y en alguna prueba internacional de menor nivel. Quizás dejar de entrenar dos veces a diario, pero de abandonar nada».

Titanes más allá del deporte suso gonzález remero