El autor la grabó antes de emigrar y ahora la proyecta en su restaurante
05 sep 2014 . Actualizado a las 23:40 h.Jorge Allegue tiene un tesoro en su casa que quiere compartir con sus vecinos. Se trata de una película grabada en 1976, en un soporte que se ha quedado ya en la prehistoria de la filmación como es el súper 8. Según su autor, debe de ser de las grabaciones más antiguas que existen de Vilanova. Si acaso podría haber otra película sobre Os Maios, pero se quedaría lejos del valor documental de este trabajo.
Hace 38 años, recorrió Vilanova cámara en mano «con la firme intención de dejar una señal que el tiempo, en algunos lugares, se encargaría de borrar, como es el caso del Campanario viejo». Y también para tener un recuerdo físico de su tierra allá en Venezuela, adonde emigró en 1978, «por si acaso no regresaba». «Pudo más la inquietud por la aventura que por el encanto de todas las músicas», explica Allegue Lembranza, como le llamaban muchos entonces, por su vinculación con el mundo de las orquestas. Hizo las Américas y montó un restaurante, El Anduriña, y, como una golondrina, volvió a cruzar el charco 27 años después para quedarse y montar otro restaurante en As Sinas, que esta vez bautizó como Saudade.
En el Concello no interesó
Convencido de que su película constituye un documento histórico notable, Allegue planteó a representantes del Concello y de la Diputación de Pontevedra incluirla en un archivo local «pero las autoridades locales no mostraron ningún interés, lo que era de esperar», lamenta.
No desistió y, aunque de forma precaria, logró pasar la película a deuvedé. «Había que pasarlo directamente a deuvedé, pero eso cuesta dinero. Yo lo hice proyectando la cinta sobre la pared», explica Allegue. «Hice lo que pude, le puse música de fondo..., pero la resolución no es muy buena». En todo caso, lo suficiente como para apreciar cómo era la Vilanova y los vilanoveses de hace cuarenta años. La película puede visionarse en pases que se organizan en su local, en grupos organizados. Hasta la fecha han pasado por allí un centenar de personas, y Allegue espera que otros se sumen a estas particulares sesiones de cine. Muchos se verán retratados en aquellas grabaciones hechas en el antiguo campo de fútbol o en las entrevistas que realizó a los vilanoveses que ya se atrevían con el tenis y el baloncesto.
Jorge Allegue inmortalizó el paisaje original de Vilanova, cuando los rellenos no habían hecho estragos y Vilamaior parecía una suerte de pequeña Venencia. También las puestas de sol y la antigua cantera de Lera, cuando era un hermoso paraje con piedra del amor incluida. Y la antigua taberna da Carriza y la lechera Constanza que bajaba de Tremoedo para vender leche en el pueblo.
La nostalgia está garantizada en la hora y cinco minutos que dura este deuvedé. Eran más metraje, pero Jorge prestó un trozo de película, que ya no le devolvieron. En ella se recogía la primera actuación de la coral de Vilanova y aparecía el conservero Paco Lafuente, entre otros personajes. Una pena, porque Jorge Allegue es la mejor garantía de que este material le gane la batalla al tiempo.
La película rodada en 1976 rescata imágenes inéditas del pueblo
La taberna da Carriza y la lechera Constanza, entre los protagonistas de la cinta