«Con el coaching no se trata de ser megafelices todo el tiempo»

Loreto Silvoso
Loreto Silvoso A CORUÑA

FIRMAS

PACO RODRÍGUEZ

Mallo confiesa estar «aburridísima de la fiebre del coaching»

17 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Estudió Económicas «por descarte» ya que, -como buena hija de delegada de la agencia Efe­ que es-, su pasión era el periodismo. Fue esa mezcla de pasiones y una retahíla de peripecias vitales lo que la convirtió en lo que es hoy: comunicadora, asesora de comercio exterior, especialista en gestión de talento y coach. Una de las mejores.

-¿El coaching vale para todo? Trabajo, familia, relaciones...

-Vale para casi todo, pero no todas las personas están preparadas para hacer un proceso de coaching. Es una herramienta que te ayuda a cambiar cosas.

-Es que parece que es la panacea y los psicólogos echan humo...

-Yo colaboro con psiquiatras, psicólogos, etc... Si me vienen temas de pareja, los remito a un especialista o a una terapia.

-¿Una coach también necesita una coach en su vida o se sirve usted misma?

-Una misma, al 100 %, no se puede servir. Yo tengo amigos que también son coach y recurro a ellos. A veces, requieres ayudas externas.

-¿Somos lo que nuestro cerebro piensa que somos?

-Sí, para lo bueno y para lo malo. Si tu pensamiento cambia, tu acción cambia.

-Así, que... ¿decirnos cosas negativas puede hacernos daño? Porque nos las acabemos creyendo, digo, aunque no sean verdad. Por ejemplo, «soy tonta», «tengo una memoria fatal»...

-El lenguaje puede ser potenciador o limitador. Puede ayudarnos a seguir avanzando o todo lo contrario.

-¿Una persona es más feliz cuanto más se conoce a sí misma?

-No siempre. En muchos casos, la ignorancia aporta mucha felicidad.

-¿Qué hace cuando se deprime?

-Cuando me siento bloqueada, pienso en qué tipo de cosas valoro: ir a dar un paseo, llamar a los amigos, etc... Lo primero que hago es respirar, cambiar el movimiento... Quedarme en casa metida en la cama no me ayuda nada. Pienso qué me gusta hacer cuando estoy bien. Y lo hago. Ojo, también hay días que estamos tristes y no pasa nada, eh...

-No es malo, de vez en cuando, ponerse una canción de las de llorar a moco tendido, vamos.

-No. Parece como si con el coaching todos tuviéramos que ser megafelices todo el tiempo y eso es un error. Aterriza. Hay que ser positivo pero si tienes un día malo cabréate, enfádate, siéntete triste porque eso te está diciendo algo.

-Me da la sensación de que los propios coach os estáis empezando a cansar de tanta fiebre del coaching. ¿Usted tiene «coachingitis»?

-Yo estoy cansadísima, ya se lo digo. Y ha sido un error nuestro, del colectivo de coachers. ¡Pero si hasta la palabra se ha puesto de moda y ahora todos los de la tele son coach!

-¿No hay mucho vendedor de humo entre los coachers?

-Sí, y hay gente que hace coaching no siendo coach. Pero no es el único sector en el que pasa.

-Díganoslo a los periodistas.

-Y a los fotógrafos. Ahora todos tenemos Instagram y ya nos consideramos fotógrafos [Risas].