Un programa de la Fundación Jove acerca a la playa a personas con minusvalías
08 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Pisar la arena de la playa, sentarse en una hamaca a disfrutar de los rayos del sol o darse un refrescante chapuzón en el mar son actividades que cada día hacen millones de personas sin ningún esfuerzo, pero que se convierten en una verdadera carrera de obstáculos para las que sufren alguna discapacidad. Hace seis años, la Fundación María José Jove quiso buscar una solución a este problema y puso en marcha el programa Esfuerza, que además de ofrecer cursos de vela y piragüismo adaptado, también ayuda a acercar y disfrutar de la playa a las personas que sufren alguna discapacidad.
La respuesta no ha podido ser mejor, puesto que cada verano 80 personas con otras capacidades pueden acariciar la sensación de ser un bañista más, de poder tomar el sol o tumbarse bajo una sombrilla, y de bañarse en el agua tantas veces como quiera. Para ello, la Fundación Jove, con la colaboración del Ayuntamiento de A Coruña, instaló unas rampas de acceso al arenal de Oza, donde todos los días se monta un pequeño campamento de sillas, toallas y sombrillas, que también cuenta con un camino de acceso a la orilla -perfectamente señalizado con una cuerda con boyas- por el que circula una silla anfibia para ayudar a bañarse a las personas con movilidad reducida.
Xabier Casal, coordinador de la actividad, confiesa que es verdaderamente gratificante ver «cómo disfrutan al tocar la arena por primera vez, al llegar a la orilla y bañarse. Se sienten más independientes y con esta actividad tienen la sensación de decidir por sí solos, de ser autónomos». Además de ser un programa de ocio y disfrute para las personas con discapacidad, también es una iniciativa que «permite que las familias puedan respirar, y tengan un momento para ellos. Es una iniciativa de apoyo familiar, ya que las personas quedan perfectamente atendidas por tres monitores especializados y ellos pueden emplear esas tres horas en otras cosas», destaca Casal.
«Es un relax enorme»
Hasta tres personas son necesarias muchas veces para que Esther Cuadrado pueda llevar a la playa a su hija Paula, con parálisis cerebral. «Sería imposible hacerlo yo sola, porque hay que traerla en la silla, además de las bolsas con las toallas y todo lo necesario. Una persona sola es incapaz, y con esta actividad puedo dejarla, y disfruta ella y disfruto yo». Ese tiempo que su hija está en Oza, Esther Cuadrado lo aprovecha para hacer recados o incluso para poder «ir yo a la playa y tener mi tiempo. Ella, como todos, quiere independencia, y en esta actividad la tiene. Además, los monitores cuidan perfectamente de ellos, y yo estoy encantada de la vida, es un relax enorme».
Además de este programa de acceso a las playas, Paula también ha participado en las actividades de vela adaptada que la Fundación María José Jove oferta dentro del programa Esfuerza, en el que este verano participarán más de 200 personas. Todos ellos aprenden a manejar un barco y a navegar con total libertad, con lo que consiguen mejorar su autoestima, además de superarse y de sentirse totalmente independientes.