Un oro que marca el camino

míriam vázquez fraga VIGO / LA VOZ

FIRMAS

M.MORALEJO

El vigués Jaime de Haz logró el primer mundial sub-23 de remo para España en doce años

29 jul 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Un día después y recién aterrizado en Peinador, el remero del Náutico Jaime de Haz (Vigo, 1992) seguía sin asimilar que el domingo se proclamó campeón del mundo sub-23 en la modalidad de cuatro sin ligero. «Lo ves como algo tan inalcanzable que no soy muy consciente de haberlo conseguido», acertaba a decir.

El oro llegó solo cinco años después de que se iniciara en una disciplina en la que acumulaba ya varias medallas de plata y bronce en campeonatos de España y un quinto puesto como mejor resultado internacional. El premio máximo se hizo esperar a la que era su última competición como sub-23 y, al mismo tiempo, su debut en una embarcación de cuatro en un mundial.

Este metal -primer oro para el remo español en esta competición y categoría en doce años- suponía, también, la recompensa a una temporada plagada de sinsabores: «Empecé mal, con varias lesiones que hicieron muy duros los primeros meses. Me costó incorporarme al grupo».

Ese grupo lo conforma junto con Álvaro Romero, Ander Zabala e Imanol Garmendia, un bote cuya reciente formación no ha sido obstáculo para el triunfo: «Solo llevamos remando juntos desde marzo, pero tuvimos la suerte de acoplarnos muy bien desde el principio. El único secreto creo que es el trabajo».

Sin quitar mérito a su propio éxito, De Haz señala que los rivales se lo pusieron «bastante fácil» en una final en la que se plantaron de forma directa y tras ser dominadores absolutos en las semis. «No me lo creí hasta que llegamos a meta y sonó la bocina. Pensaba que en cualquier momento nos podían pasar, y al resultar más sencillo de lo esperado, cuesta más hacerse a la idea», cuenta sobre una regata en la que, salvo en los primeros metros, fueron siempre en cabeza: «Turquía salió fuerte, pero sabíamos que no aguantaría el ritmo y no nos preocupaba. El rival era Italia y salimos a ponernos delante y a vigilarles».

El equipo español afrontaba la cita consciente de que podía hacer algo grande, pero mantenía los pies en el suelo. «Es el objetivo por el que peleas todo el año y no nos queríamos hacer ilusiones. Sabes que es un mundial, que puede salir alguien mejor que dé la sorpresa y, sobre todo, que estaban los vigentes campeones», subraya.

Para Jaime cualquier metal hubiera sido un premio, con independencia de su color: «Venía de hacer noveno, quinto y sexto en los anteriores, remando en el doble, así que si bronce o plata era ya un sueño, qué decir del oro. Compensa todos los malos momentos del año».

La del premio tras las dificultades no es la única lectura que hace el vigués del oro que se ha colgado al cuello. «Me da mucha confianza, no sé cómo explicarlo. Es una manera de darles razones a los entrenadores para que apuesten por ti, de ganarte el puesto. Los buenos resultados en las categorías inferiores demuestran que los jóvenes también valemos», reivindica.

El deportista tiene las ideas claras y una meta en el horizonte: Río 2016: «El objetivo a partir de septiembre es entrar en el barco principal absoluto y clasificarlo para las Olimpiadas en el próximo mundial». Ahora inicia un mes de vacaciones antes de volver a Sevilla, en cuyo centro de alto rendimiento reside desde hace un año. «Es duro estar lejos de la familia, pero con vistas a unos juegos hay que prepararse lo mejor posible y creo que era lo que tenía que hacer para avanzar hacia esa meta», añade.