La gimnasia y el triatlón también se ven afectados

Pontevedra / La Voz

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El piragüismo no es el único deporte que está padeciendo las consecuencias de la crisis. El pasado mes, el Pabellón Municipal de Deportes acogió el Campeonato de España de Trampolín, en el que el Club Ximnasia Pontevedra representó a la ciudad por todo lo alto. Veinte medallas cosechó el club en este torneo.

Sin embargo, a pesar de que recibieron ayudas como la del IMD en gastos para las medallas, trofeos o servicios médicos, y la de la Federación Gallega que les proporcionó el material para el campeonato, el club tuvo que hacerse cargo del desplazamiento en camiones desde Madrid de dicho material.

Por otra parte, sus entrenamientos diarios carecen de unas instalaciones propias. Utilizan el colegio IES A Xunqueira para practicar este deporte todos los días. «Si dices ?hago atletismo?, la gente piensa en el CGTD. Si dices ?hago rugbi? la gente piensa en el campo de Monte Porreiro, pero cuando dices ?hago gimnasia? la gente te dice ¿pero dónde?», explica Pablo Hinójar, presidente y entrenador del club pontevedrés y técnico de la Federación Española.

Por ello, mantiene la esperanza de que a esta modalidad gimnástica, que desde el año 1997 le ha aportado a Pontevedra títulos nacionales todos los años, se le habilite una sala en la ciudad.

Cambiando de deporte, el triatlón se ve también cada vez menos respaldado por las ayudas de las federaciones. El triatleta Pablo Dapena competirá esta semana en la Copa de Ginebra, para la cual ha tenido que financiarse el desplazamiento, el alojamiento y la estancia allí. Denuncia que las federaciones no ayudan nada. «Lo que te dan, si por ejemplo consigues uno de los primeros puestos en una copa de Europa, son 100 euros. Y yo en el vuelo a Ginebra ya me he gastado 370». Por eso, el pontevedrés lamenta que «no es que no quieras alcanzar logros es que no puedes permitírtelos».