El protocolo firmado por el Concello y la Diputación a finales del pasado mes de mayo dejaba en manos del organismo municipal la búsqueda de los terrenos para la ubicación de la planta de compost, y en la de la Administración provincial la elaboración de un plan de viabilidad del proyecto. Ambas cuestiones están ya en marcha, tal y como constataron el pasado viernes en un acto conjunto el alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores (BNG), y el presidente de la Diputación, Rafael Louzán (PP).
Por parte del organismo provincial, en los próximos días saldrá a contratación la redacción de ese estudio de viabilidad, por el que se pagarán en torno a 45.000 euros. Este documento tendrá que determinar cuestiones como cuál es la tecnología más apropiada para la planta, la capacidad de tratamiento idóneo para que el proyecto tenga rentabilidad o la mano de obra necesaria para su funcionamiento, así como un estudio de ingresos y gastos. También incluirá, y en esto entra de lleno la parte municipal, un estudio sobre la localización de la planta y la repercusión ambiental del proyecto.
En principio está previsto que el plazo para redactar este estudio de viabilidad sea de cuatro meses, por lo que se estima que pueda estar disponible a finales de año. Para esa fecha, el Concello espera contar también con una propuesta avalada por los servicios técnicos de terrenos para ubicar la futura planta de compost.