Un colombófilo gallego consigue que una de sus aves, de nombre «Odín», vuele en un solo día desde Lloret de Mar a Cariño, un viaje de 923 kilómetros
01 jul 2014 . Actualizado a las 07:00 h.La colombofilia, la cría y el adiestramiento de palomas, es un deporte que levanta pasiones en países como China, Holanda, Alemania, Polonia, Bélgica, Gran Bretaña o Portugal. El éxito está en criar las aves y adiestrarlas para que hagan el recorrido más largo posible y en el menor tiempo. En España, el 40 % de las licencias de colombófilos están en Canarias y otro tanto por ciento importante en Baleares. Galicia también cuenta con buenos criadores, principalmente en A Coruña y Vigo, y existe una gran afición a esta disciplina.
El último éxito de la colombofilia gallega lo acaba de lograr un joven criador, José Bellón Rodríguez, quien consiguió que su paloma, un macho rodado de dos años y de ascendencia noruego-portuguesa de nombre Odín, regresara a casa el mismo día de la suelta y tras recorrer una distancia de 923 kilómetros, la que separa Lloret de Mar, en Gerona, y el municipio de Cariño, en la comarca ferrolana. Catorce horas y media de vuelo ininterrumpido.
En toda la historia de la colombofilia gallega es la primera vez que una paloma es controlada en el día desde esa distancia y desde ese punto de suelta. Todo un hito que los expertos equiparan a las grandes hazañas conseguidas por un grupo reducido y privilegiado de palomas de toda Europa, dada la dificultad añadida por la orografía y clima en la zona de Cariño.
José Bellón obtiene una merecida recompensa a varios años de aprendizaje y constante dedicación, llegando incluso a visitar a algunos de los más prestigiosos colombófilos a nivel internacional en Bélgica, Holanda, Portugal o Inglaterra.
El colombófilo, de 37 años, se declara orgulloso: «Llevo quince años en el mundo de los locos por las palomas, aunque menos tiempo compitiendo. Me siento orgulloso de Odín, ha ido increíble, irrepetible. Tengo 120 palomas en mi casa, aunque desde que la vi nacer, sabía que esta era algo especial», asegura.
En Internet se subastan este tipo de ejemplares únicos, campeones, por precios realmente astronómicos: «Yo he visto vender palomas por 200.000 o 300.000 euros. Es más, recuerdo que un aficionado chino, no hace mucho tiempo, compró todo su palomar a un belga por más de un millón de euros», destaca Bellón.
Aunque asume que hay talones que son irrenunciables, José Bellón asegura que no venderá su ejemplar: «No lo vendería por nada del mundo -asegura- no tengo mujer, ni tampoco hijos. Las palomas son mi vida».
Bellón es de Cariño y compite por el club colombófilo Mariñas Altas de Narón. José Manuel Picos, el presidente de esta entidad, también se mostró feliz por la proeza de Bellón: «Es la paloma de un día, la que buscamos todos los criadores. Me parece un logro increíble, de hecho, la paloma tiene tres días para llegar a casa», indicó.
A la paloma de José Bellón la recogió en Narón, donde está la sede del club Mariñas Altas, un camión de la Real Federación Española de Colombofilia, que en unas jaulas se encargó de transportarla hasta Lloret de Mar, en donde el pasado viernes, día 27, a las seis y media de la mañana se procedió a su suelta. A las nueve de la noche, Odín ya estaba de regreso en su palomar en el municipio de Cariño, en Ferrolterra.