Begoña se encontró la cartera de una clienta en el suelo con 500 euros y no lo dudó un segundo: se la entregó a la policía
20 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Hay una vecina de Las Palmas cuya opinión sobre los vecinos de O Grove ha mejorado notablemente en las últimas horas. Se trata de una mujer que, tras comer en el restaurante Finisterre, ubicado en la plaza de O Corgo, se dejó olvidada la cartera. En su interior, además de toda la documentación, había quinientos euros. Quien la encontró fue Begoña Caño, la encargada del local. «No pensé en el dinero, pensé en el disgusto que tenía la señora», explica ahora. Tras esperar para ver si la mujer regresaba a buscar lo que había perdido, decidió entregársela a la Policía Local. A cambio, ha recibido el eterno agradecimiento de esta vecina. «La pobre vino y me dio un abrazo enorme y dos besos», relata.
Al mediodía del miércoles, dos mujeres y un hombre almorzaron en la terraza del Finisterre. Una de ellas «me pagó con tarjeta y vi que en la cartera tenía mucho dinero», explica la encargada del local. Tras abonar la cuenta, los tres se fueron. Minutos después, «salí a recoger la mesa y vi que debajo de la silla estaba la cartera de la señora», añade. La reconoció de inmediato y pensó: «Menudo disgusto se va a llevar porque tiene toda la documentación». El local cerró sus puertas, pero Begoña dejó una nota en la mesa en la que habían almorzado los turistas, «por si venían que estuviera tranquila». En ella le ponía que no se preocupara, que la cartera estaba a buen recaudo. Pero pasadas las siete de la tarde, el personal iba a marcharse del restaurante, por lo que decidió «entregarla en la Policía Local». Ni siquiera sabía la cantidad de dinero que había dentro y su máxima preocupación seguía siendo «el disgusto de la señora».
La localización
La Policía Local se puso en contacto con las fuerzas de seguridad de Las Palmas y, tras muchas gestiones, consiguieron localizar al hermano de la propietaria de la cartera. Fue este el que la llamó y la avisó de lo sucedido. Ella todavía no la había echado en falta. Cuando la recuperó, lo primero que hizo fue ir a darle las gracias a Begoña. «Yo le dije que lo que no me gusta para mi, no me gusta para nadie y que mi preocupación era ella», explica.
La encargada del restaurante Finisterre lleva 22 años en el oficio y asegura que la gente es muy despistada. «Dejan cámaras de fotos, mochilas, gafas y chaquetas. También tarjetas. No sé cuantas veces he tenido que ir al banco a entregar tarjetas que se habían olvidado después de pagar», relata esta hostelera. Por eso cuando vio la cartera debajo de la mesa, no lo dudó ni un segundo. Su propietaria ha tenido mucho suerte. No todos habrían hecho lo mismo.
begoña caño encargada del restaurante finisterre