«En los 60 intentó convertirlo al catolicismo», revela la biógrafa de la amante del pintor
18 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Era mucho más que la amante y la musa de un genio que acabó siendo sádico con ella, al menos al plasmarla en sus lienzos. Era una gran fotógrafa, una mujer culta con «una vida de película», asegura su biógrafa. Por eso, cuando a Dora Maar la bombardeaban con peticiones para que hablara de Picasso se aisló en París y ni siquiera cogía el teléfono. Solo otra mujer, Victoria Combalía Dexeus (Barcelona, 1952), crítica y asesora de arte, acabó acercándose a ella, interesándose por su vida, por sus fotos y, tras «20 años de trabajo y 10 más para escribirlo», convirtiéndose en la autora de la «biografía definitiva, según me dicen», de la amante del pintor.
Dora Maar. Mas allá de Picasso (Editorial Circe) es el título de dicha obra, de la que habló anoche la autora en el Museo de Belas Artes de A Coruña. Combalía destacó la gran cantidad de material inédito que hay en este volumen, ya que no solo mantuvo cinco largas conversaciones con Dora Maar sino que también tiene «muy buena relación con sus herederos», que le han permitido consultar unos 2.500 documentos. Todo ello supuso «muchos viajes a París», pero el resultado desvela numerosos aspectos de la vida de la amante y musa a la que Picasso al principio, cuando estaba muy enamorado de ella, pintaba «como una virgen, porque era muy guapa», pero al final «la va haciendo monstruosa». Y es que «Picasso era perverso, un poco sádico, aunque la imagen de mujer monstruosa no era solo Dora, era la mujer en general, víctima de la guerra».
Sobre el carácter de Dora desveló que «era muy lunática, cambiaba de humor con frecuencia, pero ¡no estaba loca!, ni mucho menos. Era inestable psíquicamente». En este sentido, insistió en los numerosos aspectos inéditos del libro, como los que desmienten que se llevase mal con sus padres: ha encontrado más de 30 «cartas cariñosísimas a su padre», que estaba en Argentina «y se contaban todo». Otro detalle novedoso que relató en su conferencia es que, aunque «se pensaba que Dora Maar era judía, en realidad era católica». Y tras la ruptura de su relación con el pintor malagueño «en los años sesenta se volvió más católica y le escribe a Picasso intentando convertirlo al catolicismo, en unas cartas muy pueriles, de conversa, a un Picasso que era ateo y al que le dice que piense en su alma, que va ir al infierno».
El interés de Victoria Combalía por esta mujer y su obra la ha llevado a organizar una exitosa exposición de sus fotografías en Venecia. «Y ya me las están pidiendo desde Moscú», avanzó.