La cara B de la crisis

Teresa Rodríguez

FIRMAS

No es la primera vez que lo digo, ni probablemente será la última: la cara B de esta crisis ha sido el despertar de la generosidad ciudadana. Los ourensanos siempre han respondido muy positivamente a los llamamientos de Cruz Roja, pero es cierto que en tiempos de bonanza es más difícil medir el corazón de la gente. El voluntariado de la institución se vuelca en cada uno de los proyectos en los que participa: dando apoyo escolar a los más pequeños, acompañando a personas mayores, o escuchando a quien ha perdido su empleo y necesita ayuda para pagar el alquiler de la casa en la que viven sus hijos. El voluntariado es el motor de esta casa, la red humanitaria que llega a donde nadie más puede hacerlo precisamente por eso, porque son muchas manos trabajando juntas para ayudar a los demás. Pero al mismo tiempo necesitamos la solidaridad económica de las administraciones públicas, las empresas y particulares que hacen sus donaciones. Porque detrás de las estadísticas hay una persona mayor, una familia con todos sus miembros en paro, niños que necesitan apoyo para vivir con dignidad; personas que merecen todo nuestro respeto y solidaridad. Esta crisis ha demostrado que nadie estamos libres de vivir situaciones difíciles como las que lamentablemente vemos cada día en Cruz Roja y a la que hacemos frente desde el llamamiento «Ahora + que nunca». La justicia social y la lucha contra la exclusión es responsabilidad de todos los que formamos la sociedad. Por eso debemos marcar la «X Solidaria» en nuestra declaración de la Renta: es un pequeño gesto pero una gran oportunidad para mejorar la vida de las personas.