Bienvenidos a Cortegada, la isla que sabe esperar

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA

FIRMAS

Unas treinta personas participaron ayer en el primer viaje regular al bosque flotante de Carril

18 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Con la piel bien untada en crema de protección solar y las mochilas a punto, Yaiza y Manuel aguardaban ayer la salida de la zódiac que los iba a trasladar a Cortegada. La pareja formaba parte del grupo de treinta personas que inauguraron, de la mano de la empresa Corticata, los viajes regulares a la isla carrilexa. «Conocemos ya Cíes y Ons», explican estos jóvenes de O Morrazo, que decidieron aprovechar su fin de semana por tierras arousanas para seguir despejando incógnitas sobre el Parque Nacional das Illas Atlánticas. «Llevábamos tiempo queriendo hacer este viaje, pero al no haber un transporte regular como a las otras islas, era complicado», concluyen.

También María y José, de Oleiros, quisieron ser de los primeros en embarcar para conocer los secretos de una isla que, pese a estar muy cerca de tierra, sigue siendo una gran desconocida para la mayoría. «Antes no era posible conocerla, o era muy difícil. Ahora que se puede hay que aprovechar», explica ella mientras baja las escaleras del muelle carrilexo. «Dicen que el bosque de laurel es algo único... Vamos a verlo», sentencia.

El bosque de laurel, confirman las dos guías que acompañarán al grupo durante su visita a la isla, es uno de esos lugares en los que no cabe la indiferencia. «Es una de las cosas que más llama la atención a quienes visitan la isla», señalan Begoña y Eva. Pero no la única. Cortegada está llena de historias, de leyendas y de personajes mágicos, como el carballo come pedras que encandila a todos los niños que cruzan la lengua de mar que separa la isla de Carril.

El viaje hasta ese rincón mágico no es largo, consume apenas unos minutos. Esa es otra de las cosas que sorprende a los visitantes. «La gente que no es de por aquí se sorprende mucho de lo cerca que está la isla, y de que se pueda llegar a pie cuando la marea está baja», señalan las guías de Corticata. Ahora, gracias a los viajes que se realizarán todos los sábados a las cuatro y media de la tarde, para conocer este rincón del parque nacional, no hará falta mojarse los pies.