Ser rianxeir@

Alicia Fernández

FIRMAS

04 may 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuando la casualidad o el acierto puntual se convierten en algo habitual parece lógico pensar que estamos ante el resultado del trabajo o ante una línea de actuación -personal o profesional- con éxito. Cuando el comportamiento social de un individuo, que es sosegado, con actitud positiva y respetuoso con sus conciudadanos, se convierte en general en un pueblo parece lógico pensar que estamos ante una forma de ser -una forma de sentir- fruto de una idiosincrasia especial. Y eso es lo que yo pienso de los rianxeiros ¡y no soy de Rianxo! Eso sí, dando por supuesto que habrá excepciones que confirmen la regla.

Aquellos que tienen el valor de seguir esta columna ya sabrán de mi debilidad por este pueblo, más bien por sus gentes. Cuestión que no significa renegar de mis orígenes o vecinos si no envidiar, con admiración y de forma sana, las virtudes de nuestros compañeros en este barco barbanzano. Supongo que la cosa viene de atrás.

Una villa que desde hace muchos años tuvo una efervescencia cultural sin parangón en España no podría evolucionar de otra manera. Eso se lleva en los genes y se transmite. Ser rianxeiro o rianxeira imprime carácter y, para su bien, les diferencia. Es más, a la definición gentilicia que de tal acepción trae el diccionario una servidora añadiría: «Persona que relativiza, con actitud constructiva y reflexiva; con inquietud cultural, participativa».

Viven sus trabajos y diversiones con tanta ilusión y pasión que te hacen sentir a gusto cuando tienes la suerte de compartirlas con ellos. Pero es que además lo hacen con naturalidad, sin prisas, siendo conscientes de lo que hacen y por qué lo hacen. Con sentimiento pero sin estridencias. Sin concesiones a modas pasajeras o a lo chabacano, con innovación pero respetuosos con el bagaje que los ha traído hasta aquí.

Aunque parezca una nimiedad, uno de mis sueños -de los realizables- es disfrutar de unas fiestas de la Virgen de Guadalupe en su totalidad. Tomar unos días de asueto y alquilar una habitación en Rianxo para disfrutar cada minuto, cada detalle de unas celebraciones que se me antojan singulares y ejemplares. Celebraciones que resumen el ser rianxeiro.

Pero miren si quieren cualquier otra expresión social, cultural o situación de la vida diaria, en el ámbito público o privado, y verán que su actitud es la misma: tranquilidad, simpatía y ganas de vivir. Por eso una se siente atraída por l@s rianxeir@s. Admiras que en cualquier circunstancia conservan sus señas de identidad, no fingen. Elementos transversales a todos los segmentos de edad y de los que se pueden extraer conclusiones en otros lugares. Ellos han optado por hacer las cosas con educación, respeto y tranquilidad. Eso les puede restar algo del feroz dinamismo que hoy veneramos pero les permite ser fieles a sí mismos y les evita sobresaltos, cuestiones que considero envidiables.

Pues como acierta el dicho: Rianxo, el paraíso existe... y está aquí al lado. Es su gente.