La jueza de primera instancia número 12 de Vigo, Dolores Galovart, es consciente de la saturación de su tribunal especializado en Familia. La magistrada ha dictado más de 1.050 sentencias desde enero del 2013. El año pasado, resolvió 791 asuntos que vio en su sala y en el primer cuatrimestre de este ejercicio, dictó otros 259 fallos. «No hay más que ver el número de sentencias para entender el esfuerzo que está realizado este tribunal», señaló la jurista en los pasillos de su oficina. La magistrada ha celebrado mil juicios en 16 meses. En el 2013, hacía un ritmo de 16,4 vistas por semana y este año, supera la media de 18,5. A todo esto se suman los autos.
La magistrada ve necesario contar con más ayuda. No es la única. Fuentes del otro juzgado de Familia de Vigo, el de primera instancia número 5, estarían encantados de recibir refuerzos, no solo para los divorcios. «Si ellos lo piden, nosotros también. No es que yo pida un juzgado de refuerzo pero, efectivamente, nos vendría muy bien contar con él», dice Dolores Galovart. Esta añade que, en varias ocasiones, han comentado en otras instancias competentes la necesidad de contar con tal ayuda, aunque sin resultado por ahora.
Hace unos años, la junta de jueces recomendó la creación del juzgado de Familia número 3 para Vigo pero el Gobierno, con la crisis y la reforma judicial, ordenó no abrir ningún tribunal más en España. Los últimos jueces que han llegado a Vigo lo hicieron como refuerzos provisionales. Uno fue destinado a agilizar las demandas por despidos improcedentes en las salas de lo laboral, otro a ayudar en el día a día a la jueza de Las 5 Jotas, el mayor fraude fiscal de Galicia, otra magistrada se encargó de las preferentes y ya está sobrecargada, y el último se acaba de incorporar a la Quinta Sección de la Audiencia.
Otras fuentes judiciales opinan que el refuerzo vital que necesitan los juzgados de Familia es otro juez. El problema básico es que hay que celebrar muchas vistas, que solo puede hacer este tipo de juristas. Bastarían dos funcionarios de apoyo auxiliados por los ya existentes. Otra solución que se baraja es que un tercer magistrado se centre en exclusiva de las incapacidades e ingresos en residencias y les libere de las visitas a los geriátricos de toda la comarca del Val Miñor para evaluar a los ancianos. Mientras, el trabajo se amontona en ambas salas.
Galovart fue vicevaledora do Pobo y es viguesa distinguida.