David Redondo, buzo de la Guardia Civil, juega en la élite en el Vigo Rugby
26 abr 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Cuando David Redondo (A Coruña, 1977) toma la palabra, su voz transmite serenidad. Esa que despliega cuando se sumerge en las profundidades del mar, o la que le ayuda a avanzar sobre los campos de rugbi. Una serenidad que le ha permitido convertirse en un hombre de élite. Porque tanto en su trabajo como buceador de la Guardia Civil como en el deporte, defendiendo la camiseta del Vigo Rugby, juega en las grandes ligas.
La pasión de David Redondo por el buceo y el rugbi creció a la par. Con catorce años ya buceaba, y a la misma edad comenzó a interesarse por el rugbi de la mano de unos amigos del colegio. Vistiendo la camiseta del CRAT fue madurando como jugador al tiempo que cada vez tenía más claro que quería encaminar sus pasos hacia los GEAS, una unidad de élite de la Guardia Civil que tiene el agua como su medio natural. Ingresó en la academia y superó una criba solo apta para los mejores.
El mar, pantanos y ríos son las oficinas en las que David Redondo y sus compañeros operan. Recuperar objetos relevantes para casos policiales, investigaciones bajo el agua, rescates o la difícil labor de trabajar en naufragios son su día a día. Un trabajo que pone a prueba la templanza y el físico. «Siempre decimos que tenemos que estar bien física y anímicamente porque para bajar a un medio que no es el tuyo debes estar en perfectas condiciones». Una intensa preparación física diaria y prácticas de buceo rigen su agenda. Todo, para estar preparado para cuando saltan las alarmas y surgen casos complicados, como el naufragio del Mar de Marín, una de sus últimas intervenciones.
Esa es la cruz de un trabajo que de vez en cuando deja margen para alguna alegría. «Lo nuestro no suelen ser casos agradables, al contrario, pero todavía recuerdo hace unos años cuando nos tocó intervenir en el salvamento de una ballena que había quedado enredada en unas redes».
La espinita del rugbi
Prepararse para ser guardia civil y la especialidad exigió a David Redondo ciertos sacrificios, y uno de ellos fue el rugbi. «Tuve que dejarlo porque entre traslados y trabajo no tenía opción de jugar. No había equipos cerca». Formarse era la prioridad, y de ahí que tuviese que decir no a un Mundial sub-19. «Quizás por eso me quedó el resquemor del rugbi de aquellos años y por eso ahora lo estoy viviendo intensamente».
Tras pasar por Ceuta, donde vivió de primera mano el drama de las pateras, David regresó a Galicia, donde comparte unidad con otros nueve compañeros. Volver a casa le permitió reencontrarse con el deporte. Vistió de nuevo la camiseta del CRAT, y hace tres años dio el paso definitivo. Las puertas de la élite se le abrían de la mano del Vigo Rugby.
«Estoy muy contento en Vigo. A nivel deportivo es lo máximo que puedes esperar, y a nivel de compañeros, increíble», comenta David, a quien la Guardia Civil incluso ha distinguido como deportista de élite. Compaginar su trabajo con su pasión por el rugbi no siempre es sencillo, pero hasta el momento consigue cuadrar la agenda. «El rugbi es un deporte que una vez que empiezas, no puedes dejarlo». Además, gracias al rugbi conoció a su mujer, y hoy incluso entrena a su hija. A ella y a sus compañeros intenta inculcarles valores como el esfuerzo y la cooperación. «Tanto en mi trabajo como en el rugbi es importantísimo el compañero, de forma individual nunca consigues nada». Lecciones vitales de un hombre de élite.