Los insultos han sido moneda habitual entre concejales de la capital en lo que va de mandato
09 abr 2014 . Actualizado a las 06:00 h.El titular que encabeza esta información no se refiere a motes del sumario de la operación Pokémon ni tampoco a los insultos recogidos en una conversación de taberna. Son ataques entre concejales de la corporación ourensana en lo que va de mandato. Se registraron en plenos municipales y, por tanto, quedarán reflejados en las actas del Concello de Ourense. Será una de las huellas menos edificantes de la corporación 2011-2015.
PSOE
Entre el lenguaje bélico y los insultos. El bombardeo judicial de la oposición ha sacado de punto al alcalde socialista. Especialmente, la presentada por el PP sobre las aceras de su urbanización pagadas con el Plan E. Su visita al fiscal le ha valido los calificativos de «terrorismo» y «borroquismo» político. También han sido habituales las referencias bélicas a la decisión de llevar al juzgado la labor de oposición. Del «aniquilamiento» al «tiro na nuca». También Democracia Ourensana es últimamente una de las dianas habituales del regidor ourensano. En la sesión de marzo calificó en dos ocasiones de «gusano» a Gonzalo Jácome. Luego pidió disculpas por su salida de tono.
PP
Del «pufero» a la «mamarracha». Rosendo Fernández, portavoz del PP en el Concello de Ourense, tampoco ha escatimado palabras gruesas contra sus rivales políticos. Primero al bipartito de forma compartida y luego a PSOE y BNG por separado. El portavoz popular ha elevado el tono de sus intervenciones hasta la descalificación en más de una ocasión en el salón de plenos. De ello puede dar buena cuenta la concejala nacionalista, Ximena González, a la que calificó de «mamarracha desclasada» y «botarate resentida» con motivo de una moción del BNG para prohibir los circos con animales. Tampoco los socialistas se han librado de sus ataques, la más próxima la referida a las aceras de la casa del regidor, que convirtieron a Agustín Fernández en «pufero» a ojos de Rosendo Fernández.
bng
Enfrentamientos puntuales. Los tres ediles nacionalistas son los que se han mostrado más alejados de la refriega entre políticos de la corporación municipal. Con todo no han faltado los enfrentamientos, especialmente ácidos con PP y Democracia Ourensana. Así, por ejemplo Ximena González se tiene referido a Rosendo Fernández como el «expoliador» o simplemente «despreciable».
democracia ourensana
El «sinvergüenza» de la discordia. Democracia Ourensana ha trasladado al salón de plenos su lenguaje agresivo. Susana Gómez no dudó en calificar de «sinvergüenza» y «mentiroso» al alcalde de Ourense tras airear Áurea Soto parte de su vida laboral. Frecuentes son los ataques subido de tono de Gonzalo Jácome, que no hace prisioneros y carga con igual facilidad contra PSOE, PP o BNG.
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