Una cantera esculpida con sacrificio

Nieves D. Amil
nieves d. amil PONTEVEDRA / LA VOZ

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RAMON LEIRO

Los infantiles del Natación Galaico entrenan a diario tres horas entre piscina y gimnasio

06 abr 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Sacrificio, disciplina, esfuerzo, fortaleza física o coordinación. Son solo algunos de los adjetivos que se le podrían aplicar a los nadadores de la categoría infantil del Galaico. Cada día entrenan en la piscina dos horas y cuarto y otros tres cuartos de hora más los dedican al gimnasio. Lo hacen en plena adolescencia cuando las tentaciones fuera del deporte son a veces más fuertes. El entrenador de estos chavales, Álvaro Reiriz, asegura que en otros países, donde la natación es el deporte más fuerte, estas categorías llegan a entrenar una media de seis horas diarias para ir moldeando el cuerpo durante el desarrollo. «Biológicamente es el mejor momento para trabajar con ellos», reconoce.

Durante 15 años llevan apostando con fuerza por la base. Es uno de sus reclamos para acercar niños a Pontemuiños, a pesar de que en las últimas temporadas hayan visto como llegaban menos. «El Galaico surgió con nadadores descontentos del Náutico de Vigo y del Pontevedra y este año es el primero que nos separamos de los de Vigo y allá se quedaron medio centenar de chavales», explica Álvaro Reiriz, quien asegura que ahora el 95 % de los nadadores son de la ciudad.

Desde el Galaico alertan del riesgo del fútbol en la evolución del resto de deportes. «Cuando eres un niño ágil y coordinado te meten en fútbol, a saber cuántos futbolistas hay por ahí que hubiesen sido grandes nadadores», reconoce. A medida que se van haciendo mayores y llegan a los 14 años, le dedicación resta mucho tiempo al ocio. Los entrenamientos ocupan, como mínimo veinte horas semanales.

El hecho de que las mujeres desarrollen más rápido que los hombres lleva a aunar en la categoría infantil a chicas nacidas en los años 2000-2001 y a chicos de 1998-1999. Lejos de lo que pueda parecer, consiguen fidelizar más a ellas que a ellos. La explicación es fácil si se observa el futuro. Las chicas del Galaico compiten en Primera División y «el equipo es lo que las une», señala su entrenador, que ayer entrenó durante toda la mañana con un equipo acostumbrado a practicar su pasión, incluso antes de ir al instituto.