Los jugadores del Santa Cruz pagan de su bolsillo las fichas federativas, friegan el vestuario, desbrozan el campo y hasta pintan las líneas del terreno
01 abr 2014 . Actualizado a las 07:00 h.No todo en el fútbol son contratos multimillonarios. Ni caprichos de superestrellas exigiendo mejoras de sueldo cada dos años. Uno de los grandes ejemplos es el Santa Cruz Club de Fútbol, conjunto de Oleiros que milita en el grupo segundo de Segunda Autonómica. «Somos el único equipo que no paga a sus jugadores. Es más, ellos son los que pagan por hacerse la ficha. Además, ayudan en todo lo que hace falta en el club. Cada fin de semana dos de ellos tienen que limpiar el vestuario, pero además ayudan a desbrozar el campo -es de tierra-, a pintar las líneas y a todo lo que haga falta», señala orgulloso el presidente Eduardo García.
«En el tema de la limpieza hacen turnos. Hacen un sorteo para ver quiénes empiezan y luego se van rotando a lo largo de la temporada. El tema es que al acabar los partidos que jugamos en casa, dos se queden a pasarle la fregona a los vestuarios y los dejen en perfectas condiciones para el día siguiente», añade.
Y es que pagar no siempre implica obtener buenos resultados. «Yo no me explico cómo otros equipos pueden pagar a sus jugadores. Lo respeto, pero yo veo lo que hacemos nosotros y los números que tenemos que manejar, y no lo entiendo. Y esto no quiere decir que me queje de las ayudas del ayuntamiento, al cual le estoy agradecido por el convenio que tiene con nosotros. Se mueve mucho dinero oscuro en esto del fútbol, con sueldos que no se justifican luego en ninguna parte», resalta.
«A nosotros nos va muy bien así. Estamos orgullosos del grupo tan comprometido de jugadores que tenemos. Somos sextos, los primeros de la otra Liga. Porque hay cinco equipos con un nivel muy superior al resto. Ascendimos hace dos años después de 25 en Tercera Autonómica y estamos encantados en Segunda», añade.
El Santa Cruz tiene la idea de jugar con gente de la casa. «Hemos afrontado algún partido en el que nuestro once estaba compuesto íntegramente por jugadores de Santa Cruz y el rival alineaba solo uno de su pueblo. Creemos que ese es el camino porque eso hace que tu afición se identifique contigo. Además, tenemos una plantilla muy joven. Con jugadores de 21 y 22 años», realza orgulloso.
Quizás, el único problema con el que se encuentra el Santa Cruz es que su campo se encuentra lejos de su principal núcleo de población. Tiene que desplazarse hasta Dos Regos. «Es un campo de tierra, pero nosotros estamos muy orgullosos con él. Tiene unas dimensiones perfectas. A más de uno le gustaría poder contar con un campo tan grande», defiende García.
El equipo oleirense ha sido original casi desde su nacimiento, allá por los años treinta. Dio sus primeros pasos en la parroquia de Liáns y, en esa primera etapa destacó por jugar con una mujer de portera. Su nombre era Irene. Una pionera del fútbol femenino.