Triatlón para todas las edades

El Triatlón Motobike logra convertirse en un referente de base en apenas dos años de vida


pontevedra / la voz

En los últimos años, el triatlón ha dejado de ser un deporte minoritario para convertirse en una disciplina en auge. La combinación de tres modalidades como la natación, el ciclismo y la carrera a pie lo convierten en uno de los deportes más completos y atractivos. Pero además, los éxitos de triatletas gallegos como Gómez Noya, Iván Raña o la pontevedresa Saleta Castro han servido para popularizarlo y para ayudar a que germinen nuevas generaciones llamadas a darles el relevo en el futuro.

El Triatlón Motobike es un buen ejemplo de esa base que empieza a engancharse a este deporte. Esta sección surgió al abrigo de un club con una larga trayectoria vinculada al mundo de la bicicleta, y que hace un par de temporadas decidió dar un nuevo impulso a su actividad con una nueva directiva en la que continúa al frente Nacho Cons. Anxo Graña se hizo cargo de las secciones de duatlón y triatlón, con la ayuda de otras dos entrenadoras, y hoy el Motobike, que cuenta con más de 70 deportistas federados en sus filas, empieza a recoger los frutos de su labor con los ilusionantes resultados de sus jóvenes promesas.

Así, pese a que el 80 % de los integrantes del Motobike superan los 30 años, el club cuenta con más de una decena de diamantes en bruto desde la categoría alevín hasta sub-23 que empiezan a mostrar su potencial en forma de resultados. No en vano, en el último campeonato gallego de duatlón escolar el Motobike subió al podio en todas las categorías salvo en cadete.

De todos modos, Anxo Graña explica que, más que las medallas, lo esencial es que vayan adquiriendo la técnica específica de cada modalidad. «Lo más importante en estas edades es la natación. Es la base», afirma. De hecho, la mayoría de los integrantes de las categorías inferiores compiten con el Galaico durante el período escolar, entrenando habitualmente cinco días a la semana en la piscina, y cuando llega el verano, Graña se encarga de su formación en aguas abiertas. Después, entre uno y dos días a la semana llega el turno de la carrera a pie y la bicicleta, en la que los más pequeños se inician haciendo yincanas. «Les sirve para aprender sobre la bici a enfrentarse después a las situaciones que se le presenten en el futuro», aclara el técnico.

Los resultados, secundarios

Conforme van creciendo, a partir de cadetes, los entrenamientos ya son más específicos, buscando un mayor rendimiento. Y es a partir de entonces cuando los chavales con mejores condiciones físicas deben decidir si están dispuestos a asumir los sacrificios que exige un deporte como el triatlón para optar a seguir los pasos de los más grandes.

En todo caso, Anxo Graña explica que esa debe ser una decisión personal de cada triatleta, porque tiene claro que la misión del club es otra. «El objetivo es que los niños sigan practicando deporte toda su vida, y si es este, mejor», defiende.

Desde la Base. Triatlón

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