Soy senador», respondía con orgullo aquel hombre a un militar de Pinochet en los sótanos del Estadio Nacional de Chile en el septiembre de 1973. Es una imagen que tengo grabada de mi juventud (Missing, Costa Gavras). Aquel hombre, él solo, representaba a todos aquellos a quienes habían llevado a los sótanos, a todo el sistema secuestrado para desaparecer.
La política es lo más sagrado de esta estructura laica que nos dimos: el primer y más alto peldaño, nos representa a todos, con nuestras miserias y grandezas. Como concejala de urbanismo, con el alcalde y el apoyo de mis compañeros y compañeras, mi labor ha sido redirigir la política, redirigir el gobierno y redirigir la administración municipal en el urbanismo de Ourense. Con ese programa y desde un único principio, que no es otro que el interés público.
Redirigimos un anulado PXOM hacia un nuevo proyecto de ciudad que ilusione a todos, un planeamiento sostenible del que hicimos, no sin esfuerzo, una exquisita información pública que, como dice el Tribunal Superior de Galicia en la sentencia que anuló el anterior PXOM, «atienda a intereses generales, no a los particulares de unos propietario». Y la ciudad lo conoció al mismo tiempo, sin los anteriores privilegios.
Redirigimos las Burgas, que venían de una recalificación de dos a diecinueve, con todas las bendiciones en unos milagrosos tres meses que llegaron a dejar sin agua la burga. Hoy están protegidas, contenidas, y a punto de ser el proyecto estratégico y público de futuro. Defendimos el interés general una y otra vez, cautelando el famoso 10% municipal regalado una y otra vez. Lo blindamos ganando la sentencia del TSXG que en septiembre del 2010 impidió a un promotor quedarse con ese diez por ciento municipal en el campus universitario.
«¿Qué sucede ? cuando se molesta a quien manda? Se activa una máquina hecha de dosieres, de periodistas conniventes, de políticos intrigantes que tratan a través de medios de comunicación y chantajes de deslegitimar a sus rivales?Así funciona la máquina del fango, usando el desprestigio y la difamación contra aquellos que no se someten». Lo dice Saviano.
Algunos ahora plantean excluir la política de los derechos constitucionales. Al honor, a la libertad, a la defensa, y a la presunción de inocencia. Por eso he recordado la escena de esa película y también aquella respuesta digna y responsable. Soy senador.