El carnaval de tres partidos con explicaciones pendientes

Enrique Gómez Souto
enrique g. souto LUGO / LA VOZ

FIRMAS

OSCAR CELA

En Lugo, ahora que es Entroido, se va viendo que para algunos hubo un tiempo en que todo el año fue carnaval. Aún con la sardina sin enterrar, van cayendo las máscaras. No solo en Lugo, claro, pero en Lugo también. En la confusión de la mascarada, parece que durante años encontraron campo abonado para lo suyo los ganapanes de la política y la economía , los pícaros de toda condición, los trepas con pies de gato en la escala social. En el juego revuelto del carnaval de lo político y social se pusieron las botas, saciaron hambres atrasadas, trataron de conjurar el miedo al futuro. Pero llegó la crisis, estalló Pokémon, cayeron los antifaces y en los cimientos de la sociedad se cuece a fuego lento el sordo rencor de los ciudadanos engañados. Antes o después estallará y se llevará por delante a los que, estando obligados a evitar la mascarada, no la evitaron. Y, tal vez, llevará al salón de plenos del Ayuntamiento de Lugo siglas aún no conocidas.

Hay toda una élite política lucense que tiene que dar explicaciones. El socialista José López Orozco parece que, en clave de partido, lo intentó en la asamblea local celebrada por el PSOE en la noche del jueves. Pero no es solo Orozco el político que tiene que dar explicaciones, a los suyos y a los otros. Ni el PSOE el único partido que tiene que hacerlo. Por el gobierno local pasaron también concejales del Bloque Nacionalista, que compartieron ámbitos de decisión con los socialistas. ¿Y la oposición? ¿Qué hizo la oposición popular? Cuando lleguen las próximas elecciones locales, ¿qué dirán los partidos de Orozco y Besteiro, de Barreiro y Castiñeira, de Abraira y Mario Outeiro? Qué dirán cuando, desde la periferia política, empujen la izquierda alternativa, algún grupo independiente (cuánto temen algunos ver a Vicente Quiroga en una lista) y ruja el fantasma de la abstención. Xosé Manuel Beiras tiene claro por dónde debe discurrir el ejercicio de la ciudadanía tras tanta mascarada. Por eso su más reciente libro se titula Exhortación á desobediencia.

Mientras, en pleno Entroido, la gestión de los asuntos públicos sigue su ritmo lento -la lentitud de la burocracia debiera de implicar garantía- y de eficiencia discutible (menos atribuible al sistema que a sus gestores). Es posible que algún día, superados problemas políticos y administrativos, comiencen obras como la renovación de servicios y pavimentos en la mitad de la avenida de As Fontiñas. No es El Escorial, pero lo parece. O la ampliación del puente sobre el Mera, una obrita que da vueltas por los cajones municipales desde hace años. La eficacia municipal es mejorable, pero también es cierto que la gestión política no se mide solo en obras. En la semana que comienza se abrirá el período para solicitar 142 plazas de nueva matrícula en las guarderías municipales.

Al PP, tan interesado en legislar recortes, se le olvidó determinar cómo se aplica en lo inmediato el nuevo régimen competencial y la Xunta, por ahora, silba y mira para otro lado en esto de las guarderías. Cómo estarán las cosas para que la concejala socialista Esther Muñoz se atreva a lanzar este reto, en materia de guarderías, al Gobierno de Feijoo: «Que nos lo prohíban». Muñoz, concejala socialista, quizá se enteró por los periódicos de que su jefe Orozco y el jefe de los concejales del PP, Castiñeira, se pusieron de acuerdo para que el sindicato CIG no pueda exponer en el pleno que celebrará mañana la corporación municipal su iniciativa legislativa popular para la creación de empleo en Galicia. Sorprendente decisión después de ver que ante el pleno se expresaron distintos colectivos, alguno tan poco numeroso como el de los industriales de la plaza de abastos y del mercado municipal. Antonio Niño, responsable comarcal de la CIG, interpretó en clave ideológica la negativa. Unas horas después, Paco Nieto, comunicador eficaz, leyó en el consistorio el pregón de carnaval, la mascarada que, según Larra, en España dura todo el año.

Asamblea socialista.

Orozco dio su visión a los militantes del PSOE de Lugo de la situación política en el Concello.