«Isidro Silveira siempre me apoyó»

jOSE vALENCIA FERROL / LA VOZ

FIRMAS

CÉSAR TOIMIL

Tras cien partidos en el banquillo aprende de los errores que comete y apuesta por el buen juego

26 feb 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Aira (Ponferrada, 37 años) cumplió cien partidos en el banquillo racinguista en el choque disputado en Zamora. Son 96 encuentros en liga (68 en Tercera y 26 en Segunda B) a los que hay que sumar tres encuentros de la Copa Federación y una eliminatoria de la Copa del Rey, el partido en el que los ferrolanos quedaron eliminados frente al Caudal. Aira ya ocupa un lugar de privilegio entre los técnicos que tuvieron el honor de dirigir a un equipo con la historia que tiene el Racing de Ferrol. Luis César Sampedro, con 176 partidos, es el preparador que más partidos ha dirigido al Racing. Otros técnicos significativos en la historia reciente del club han sido Juan Veiga, con 151 partidos o José Ramón Arteche con 130. A la hora de hacer balance Aira se muestra eternamente agradecido a Isidro Silveira y a los jugadores a los que ha entrenados, los artífices de todo lo que se ha logrado.

-¿Quién le iba a decir a usted, un debutante, que iba a llegar a los cien partidos?

-No me arrepiento de la decisión que tomé aquella tarde con Isidro Silveira. Era cambiar el chip de un día para otro, asumir una gran responsabilidad. Estoy contento, poco a poco se han ido cumpliendo los objetivos.

-¿En qué ha cambiado Aira?

-Aquel día era una persona precipitada en sus decisiones (si lo hubiese pensado dos o tres horas seguidas, a lo mejor no hubiera tomado el mismo camino) y hoy Aira es una persona reflexiva, paciente y coherente. La experiencia te hace acertar más que en esa primera época.

-¿Ve muchos errores en el camino?

-Sí, por su puesto. Los hubo, los hay y los habrá en el futuro. Lo importante es darse cuenta de que los cometes, corregirlos y aprender de ellos. Todo se fue enderezando y salieron los objetivos.

-¿Le han caído muchos palos?

-Hay que llevarlos. Las críticas y los elogios forman parte de esta profesión. Lo importante es no saltarse esa línea tan delgada que es el respeto y la educación. Yo no sé a donde me llevará esta profesión aunque nunca perderé las formas. La educación y el respeto para mí son dos valores fundamentales y a veces los echo de menos, sobre todo en situaciones difíciles. La crítica constructiva es buena y necesaria.

-¿Es muy diferente ser jugador o entrenador?

-Ser jugador es más cómodo, es lo que nos gusta a todos, jugar, disfrutar y cuando las cosas van mal, las críticas se reparten. El entrenador asume toda la responsabilidad y además cuando toma decisiones está el factor humano, ya que decide sobre personas que tienen sentimientos o hipotecas detrás.

-¿Lo más duro ha sido echar a excompañeros?

-Tomar decisiones de que jugador sigue y cual no es difícil y cuando delante tienes a una persona con la que has compartido vestuario tres años, mucho más complicado. Yo siempre he querido ser claro y directo, mirar a la cara aunque fuesen compañeros. Es un momento brusco y duro pero a la larga, cuando te vuelves a cruzar con ellos, puedes saludarlos y charlar.

-¿Apostó por una idea de fútbol y no la ha cambiado?

-Las ideas están ahí desde el principio. Me gustaría que saliera mejor, que hiciéramos más daño con balón, que pudiéramos tenerlo un poco más, no tener tantas pérdidas. Al equipo se le reconoce por su juego, las ideas están en el campo, que un poco es lo que nos gusta a los entrenadores. El día en que no sea así, tendré que comenzar a preocuparme.

-¿El buen juego está muy bien pero y el sacrificio?

-No entiendo que un equipo pueda jugar bien si no es sacrificado y no corre. Igual que la motivación o la ilusión, es imposible. Los grandes equipos europeos son los que más posesión de balón tienen pero también los que más corren, si no te mueves al contrario no lo desajustas nunca. No entiendo un fútbol sin capacidad de sacrificio. En mi opinión con el talento solo no llega, salvo en el caso de dos o tres jugadores que pueden decidir un partido con su calidad.

-¿Isidro Silveira siempre creyó en usted?

-Desde el día en que me dijo que quería que fuera el entrenador de un club con la historia que tiene el Racing, siempre me ha respaldado, nunca ha dudado de mí. Si en Zamora cumplí cien partidos en el banquillo del Racing ha sido gracias a él. En los momentos de duda, en los que lo más fácil hubiera sido traer a otro entrenador, él siempre apostó por mí y por eso le estaré eternamente agradecido.

-¿Hasta cuando Aira en el Racing?

-Hasta el próximo domingo seguro, después ya se verá.

-¿También tendrá sus aspiraciones?

-Sueños tenemos todos y creo que son necesarios para crecer y superar retos. Lo he dicho siempre esta profesión no permite mirar al futuro. Yo solo pienso en esta temporada, en el reto que tenemos por delante, después ya veremos a donde me lleva el destino.

«Críticas y elogios forman parte de esta profesión, lo peor es la falta de respeto y la mala educación»

JOSÉ MANUEL AIRA ENTRENADOR DEL RACING

«El talento por si solo no llega, no entiendo el fútbol sin capacidad de sacrificio por parte de los jugadores»