Cuando pensamos en turismo, probablemente pensamos en momentos de ocio, de disfrute, de conocimiento de otras culturas, muchas veces distintas a las nuestras. Cuando este ejercicio lo hace la administración, normalmente piensa en un sector dinamizador de la economía. Está claro que es un sector atractivo para casi todos los destinos y Ourense no podía ser diferente. Pero, ¿qué necesitamos para posicionarnos mejor en esta industria tan competitiva? En mi opinión, una de las cuestiones más importantes es la colaboración entre todas las empresas e instituciones que llevan a cabo sus actividades en este sector. Sé que es una respuesta recurrente, pero sigue sin llegar a ponerse en práctica. Todavía como potenciales turistas, hoy nos llegan mensajes a veces contradictorios sobre la imagen de Ourense, sobre qué podremos vivir en el destino. Este último aspecto, constituiría el segundo eje. Debemos trabajar más en desarrollar y comunicar la experiencia que el turista vivirá en Ourense, y menos en vender los recursos turísticos que tenemos. Hay que cambiar el foco, es decir, utilizar los diferentes recursos como un medio para generar una experiencia inolvidable en Ourense, y no como un fin en sí mismos. Para esto, muchos destinos se están apoyando en las nuevas tecnologías convirtiéndose en destinos Smart, vía que se debería explorar también aquí. Por último, creo que si somos capaces de conseguir la esperada declaración como Patrimonio de la Humanidad de la Ribeira Sacra, y llevar a la práctica las acciones recogidas en el recién presentado Plan de Termalismo, seremos capaces de convertirnos en un destino termal de referencia y este producto se convertirá en la locomotora del sector turístico en la provincia. En definitiva, creo que todos coincidiremos en que recursos de calidad y en cantidad, tenemos. Ahora debemos pensar en el potencial turista, y prepararnos para proponerle nuevas e innovadoras experiencias para vivir en Ourense. ¡Seguro que repite!