Sin duda estarán celebrándolo. Pontevedra, nuevo territorio vencido. Hasta ahora, los juzgados dictaron fundadas sentencias que exigían a los bancos la devolución del dinero que, de forma indebida, les cobraron durante años a los consumidores. Ya podemos afirmar que en Pontevedra, la sección primera de la Audiencia ha establecido su criterio: los bancos no deben devolver a los consumidores este dinero de sus cuotas hipotecarias. Se oficializa el «efecto borrón y cuenta nueva» -se les permitió la artimaña y, una vez destapada, se les prohíbe, pero no se les obliga a devolver los pingües beneficios-. De generalizarse este criterio corremos el riesgo de que sigan imponiendo condiciones abusivas, máxime si les producen réditos. Podrán incluirlas de forma masiva, pues, para cuando sean detectadas, los beneficios serán cuantiosos y el peor de los males será que les obliguen a dejar de imponerlas. Nada más, porque devolver el dinero «podría afectar seriamente al sistema financiero ocasionando su quiebra». Asombroso? Las entidades no tendrán que preocuparse de que estas prácticas irregulares les pasen factura, seguirán sin preocuparles las familias, los consumidores, la sociedad? aunque quebremos. Con la que nos está cayendo, resulta desalentador que se generalice esta interpretación del Supremo. Los jueces son lo poco que nos queda, por la importancia de sus decisiones a la hora de restablecer el equilibrio social bajo el imperio de la ley. De otra forma, la sociedad acabará diciendo basta y entonces sí que, paradójicamente, estaremos ante una cuestión de orden público, pero del público de verdad, del que hace cola y paga las entradas?