Suele pasar. Si al Ourense le sobraban los goles el pasado miércoles, cuando goleó 6-1 al Alcalá en la Copa Federación, en el Plantío los echó de menos y, después de encajar un tanto a los tres minutos, se estrelló contra una pared. El fútbol es así, del todo a la nada, en apenas horas. La entrega de los rojillos y el compromiso con su club es constante en este curso, día a día, pese a los impagos, pese a los inconvenientes, pero los resultados son los que son. Porque una plantilla mermada acumula esfuerzo tras esfuerzo. En O Couto llueve sobre mojado y no se trata solo de la lluvia que cae del cielo, también los problemas que están a ras de tierra siguen endureciendo un invierno que provoca secuelas en el seno del equipo. Y a pesar de todo, sigue cumpliendo con su cometido. Vivo en la Liga y en la Copa.