«Mis amigos me llaman La Sinatra de los autobuses?»

Esta actriz y periodista es quien anuncia las paradas a los usuarios


Reza el dicho que «si la voz del locutor le enamora, no se pase por la emisora», no sea que se lleve un chasco, claro. En este caso, cero chascos. La agradable voz que se escucha en los autobuses urbanos de A Coruña se corresponde con una betanceira risueña y entrañable.

-¿Se le hace raro escucharse a sí misma cuando viaja en bus?

-Todavía no me ha pasado. Me da un poco de reparo probar. Creo que se me haría raro...

-¿Cree que le cohibiría?

-Me resultaría muy extraño. ¿Y si abro la boca para preguntarle algo al busero y la gente me identifica? Solo me he escuchado alguna vez en las paradas, cuando estoy en la calle, de repente pasa un bus, se abren las puertas y suena mi voz.

-Pero no habrá dejado de subirse al bus por eso, ¿no?

-No, qué va... Lo que pasa es que ahora tengo coche y no lo utilizo mucho. Pero he sido usuaria de autobús toda la vida, ¿eh? Frecuentemente.

-¿Qué le dice su familia?

-Mis padres están muy orgullosos y mi chico sí que me escucha. Va todos los días en bus desde la plaza de España hasta la calle Barcelona, de su casa al trabajo. A veces, estoy hablando con él por teléfono y se oye mi voz de fondo. Él me dice de broma: «Te tengo hasta en la sopa», ja, ja...

-¿Y sus amigos? ¿Mucho chiste o no con el tema?

-Sí, mis amigos me dicen: «Eh Genma, ahora es la voz, eres La Sinatra de los autobuses». O me piden que diga una parada para ver si suena igual. Hay quien no sabía que había hecho yo ese trabajo y me llaman comentándomelo. «Oye Genma, ¿tú no serás la del bus?». Porque, claro, al resultarles una voz conocida, se les hace raro escucharme.

-¿Cómo fue la grabación?

-Lo hicimos en una tarde, hace unos cinco meses. Fue en Drum&Roll Studios, con Iago y Lara, que son majísimos. Les estoy muy agradecida. Ahora me llaman cuando hay que cambiar el nombre de alguna parada.

-¿Se preparó de alguna manera especial?

-Para este tema, lo único que tiene un poco de intríngulis es coger el tono. Lo que hice fue escuchar las locuciones del metro de Madrid antes de la grabación, para tener algo como referencia. O pensaba en la megafonía de los aeropuertos. Me ponía en situación y pensaba en cómo le sonaría a la gente, en la mejor manera de llegarles.

-Pues las voces del metro de Madrid tuvieron un problema con Manu Chao. Demandaron al cantante por utilizar la grabación de una parada, «Próxima estación, Esperanza», en un tema. ¿A usted le fastidiaría que le pasase eso?

-En absoluto. Si me lo hiciese a mí, me sentiría orgullosa. Supondría una repercusión enorme, imagínese. La gente preguntaría «¿Quién es la chica de la voz que sale en esa canción?».

-¿Se le atascó alguna calle en la grabación?

-No, la única que te puede suponer algo de dificultad, si cabe, es la ronda de Outeiro. Con tanto diptongo, tiene su historia.

-A ver... Oouu-teeii-ro. Pues sí.

-Es que primero tienes que abrir las vocales y luego cerrarlas.

Genma pardo La voz de los buses urbanos

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