«La recompensa es tener a las niñas conmigo y no en un internado»

Susana Acosta
S. Acosta ARTEIXO / LA VOZ

FIRMAS

PACO RODRÍGUEZ

Una quincena de parejas de Arteixo acogen a niños de su familia

26 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Hace tres años que Paula y su tía están juntas. La vida y una decisión valiente de Brígida Martínez les ha llevado a vivir bajo un mismo techo. Es su madre de acogida y aunque en la mayoría de los casos esta medida es temporal, en el caso de Paula y su hermana, Brígida cree que será para toda la vida. No le importa. Cualquier cosa con tal de que las menores estén juntas y en su casa. «Había dos opciones, o conmigo o en un centro internado y esta última ni se planteó», explicó rotunda. Y es que en esta nueva etapa que inició hace tres años ha habido de todo, pero lo bueno siempre va por delante. «Para mí la recompensa es tenerlas conmigo», asegura.

Mientras Paula juega tímida con unos muñecos, Brígida reconoce abiertamente el esfuerzo que supuso para las pequeñas adaptarse a un nuevo hogar. «Al principio cuesta, porque ya son algo mayores y tuvieron que acostumbrarse a que hay un tiempo para jugar y otro para el estudio, pero ahora tenemos muchos momentos bonitos. Los malos ya pasaron y hablamos más, me demuestran más cosas, me quieren más y confían más a la hora de hablar conmigo», explica esta vecina de Arteixo, orgullosa de ver a las menores bien a su lado.

Paula continúa jugando mientras su tía habla. Hay demasiada gente que no conoce y eso le cuesta pero, de vez en cuando, reacciona a las palabras con una tímida sonrisa. También responde que con Brígida está muy a gusto y que le gustaría quedarse siempre con ella. De su nuevo colegio dice que lo prefiere al anterior y que ya tiene muchos amigos. Además, le apasiona la informática y de mayor quiere ser policía. De esos que están en la calle ayudando a la gente.

Programa de apoyo en Arteixo

Brígida es un ejemplo del importante trabajo que hacen los padres de acogida en el cuidado de los menores. Sobre todo, en el caso de las familias extensas, que tienen relación familiar con los niños que acogen y que están más desprotegidos. En esta situación se encuentran 14 familias de Arteixo. Es por ello que el Concello cuenta con un programa especial de sesiones de apoyo para este tipo de familias. «Son los que tienen menor apoyo e intentamos ayudarles con las dificultades que se les presentan», explicaron desde Servicios Sociales.

Se alargan más en el tiempo

«Se distingue familia ajena de familia biológica, porque en este último caso la Administración se relaja más y también el período de acogida se alarga más en el tiempo. Esto implica un mayor grado de responsabilidad para la familia acogedora», explicó la educadora familiar, Sonia González.

«Los menores ven también que hay más niños como ellos, en la misma situación y aunque se crea un grupo heterogéneo que va desde los dos a los 17 años, unos se apoyan en los otros», indicaron desde Servicios Sociales. Este programa se desarrolla en el municipio desde el 2005, y para Brígida y su familia es un apoyo importante. «Nos conocemos todos y estoy muy contenta y muy agradecida», reconoce. Y es que en algunos casos, el vínculo entre las distintas familias de acogida es tal que incluso aquellos padres que ya no tienen menores a su cargo siguen acudiendo a las sesiones.

Para González, el acogimiento familiar es la medida idónea para que los menores se desarrollen en un ambiente familiar. «No tiene nada que ver con estar en un centro de acogida. El vínculo afectivo es totalmente distinto. Además, allí no tienen la figura de referencia y en los hogares tienen la sensación de pertenencia a una familia», explica.

Las familias que deseen acoger menores con los que no tienen ninguna relación familiar, deberán dirigirse a las dependencias de la Cruz Roja y acogerse al programa de acogimiento familiar.