Pieza fundamental de la historia y el patrimonio arquitectónico de Vilaxoán y Vilagarcía, el pazo de Sobrán no atraviesa sus mejores momentos. Las dificultades asociadas a la conservación de una construcción de sus características se unen a una propiedad fragmentada y a decisiones que no contribuyen, precisamente, a mantener su realce. Solo hace falta observar la solución que se ha dado al desplome de dos tramos del muro que cierra la finca para comprobarlo.
Ambas intervenciones se encuentran muy próximas, apenas unos metros distancian los dos puntos en los que la piedra de la estructura se ha venido abajo. Pero en lugar de emplear el mismo material para reconstruir los tramos caídos, alguien apostó por completarlos con discutibles bloques de hormigón.
Vulneración del catálogo
Lo ocurrido no solo constituye un chapucero episodio de feísmo. Sus autores han incurrido, también, en una vulneración de las instrucciones que figuran en el catálogo vigente de bienes a conservar. El documento, aprobado junto al PXOM del 2000, permite consolidar, restaurar y reconstruir la estructura de piedra que delimita la magnífica finca. Pero en ningún momento desvirtuarla así. La Asociación pola Defensa do Patrimonio dio la voz de alarma.