Vecinos de Piornedo alertan de que no resistirán al invierno sin mantenimiento porque «reteitar» las cubiertas de paja es muy caro y la Xunta retiró las ayudas
09 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.La paja cubre Piornedo porque el techo de las pallozas se desmorona. Los vecinos de la aldea prerromana de Cervantes, que es símbolo de Os Ancares y de Galicia, alertan de que las construcciones tradicionales no resistirán otro invierno sin mantenimiento. En todas hay goteras, en varias ya llueve dentro. «¡O meu home, un vello de 82 anos, subiu ao teito poñer unhas xestas para que non acabe de marchar a palla!», exclamó ayer Victorina, de la Casa do Amarelo. Junto a ella, Carmen, de la Casa de Chís; Mari Carmen y Albino, de la Casa do Sesto; Almirinda, de la Casa do Marqués; y José, de la Casa do Mourazo, unieron voces y fuerzas para reclamar una solución que salve un conjunto etnográfico declarado BIC (bien de interés cultural) hace más de un decenio. Dieciséis pallozas, seis hórreos y varios edificios fueron rehabilitados a finales de los noventa, cuando Xosé Cuíña era conselleiro de Política Territorial, con fondos del Instituto Galego da Vivenda e Solo (IGVS). Cuando los trabajos acabaron, la Xunta firmó un convenio para ir reparando las cubiertas que se deterioraban, pero el Gobierno autónomo rompió el compromiso en el 2010 por los recortes.
Ni subvenciones ni permisos
Las pallozas son el principal reclamo de una zona que vive de la ganadería y del turismo rural, pero su protección impide repararlas con materiales distintos a la paja, que es muy cara. Reteitar una palloza cuesta 30.000 euros, y casi todos los vecinos son jubilados de la agraria con una pensión muy pequeña. «Os paisanos directamente non a poden pagar porque custa un pulmón. A man de obra está moi cotizada, case non hai teitadores, e a palla ten que vir de fóra porque case non se sembra», detalló el alcalde de Cervantes, el socialista Benigno Gómez. La solución que plantean los vecinos es poner chapa de zinc para proteger la madera. «E cando haxa cartos volver reteitar con palla», afirman. Pero las normas urbanísticas se lo prohíben.
Muchos de los 30 habitantes de Piornedo nacieron en las pallozas, que quedaron deshabitadas en los ochenta. Denuncian que a estas alturas del siglo XXI, siguen sin alumbrado público. «Estamos deixados do mundo», sentencian.
«Despois do teito vai todo porque podrece a madeira e cae o resto»
«Sacaban unha partida cada ano e viña un aparellador mirar o que había que amañar, pero este é o terceiro inverno sen axudas e se non se fai algo axiña vai caer todo», avisó José ante la Casa do Coro, una de las más afectadas. El nieto de su dueña, Raúl Romero, vive en Barcelona, y desde allí reflexiona: «Ya no pedimos ayudas, pero sí que por lo menos nos den permiso de obra para hacer el remiendo necesario y que vayan aguantando. Tienen muchos años, mucha historia y hay muy pocas».