El intérprete vigués trabaja en dos discos y en editar y revisar las partituras de su abuelo
30 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Oswaldo Oro se enfrenta cada día a una partitura en blanco a la que añade notas musicales según su inspiración y de acuerdo con un trabajo constante y muy disciplinado.
Este músico vigués, que inició su trayectoria profesional tras culminar sus estudios en el Conservatorio Superior de Vigo y grabar para el sello EMI de la mano del productor Paco Ortega, se siente cada día más atraído por la composición.
Pronto se podrá volver a apreciar el resultado, puesto que actualmente trabaja en la edición de dos discos. El primero lo grabará en Alemania e incluirá un repertorio de piezas clásicas del repertorio de la guitarra española, pero también temas propios que ya han estrenado y grabado otros guitarristas.
En otro trabajo discográfico mostrará otra de sus múltiples facetas, esta vez para poner voz a letras compuestas por su hermana Raquel Costal Oro y musicadas por él mismo.
Abrazar la composición forma parte de su evolución como músico y supone también un reencuentro con sus raíces familiares. Posiblemente una de las personas que más han influido en su formación musical ha sido su abuelo, el conocido compositor José Oro Val, fallecido hace cuatro años.
Él fue quien inició a Oswaldo en el mundo de la música siendo un niño. Admirado por la belleza de sus composiciones, un buen día le pidió que le enseñara música. El viejo maestro fue así transmitiendo sus conocimientos e inculcando el amor por la música a su querido pupilo. Y cierto es que lo consiguió porque Oswaldo no puede entender su vida sin la música. «Es una forma de vivir, algo que puede sonar tópico decirlo, pero quien sienta lo mismo que yo me entenderá perfectamente», afirma. De él aprendió una lección que siempre tiene presente cuando se enfrenta a la hoja de papel en blanco: «la música es el arte de bien combinar los sonidos con el tiempo».
Oswaldo Oro custodia ahora con gran cariño las partituras originales autografiadas de su abuelo. Otro de los grandes proyectos que tiene es la revisión y edición de las obras para que no caiga en el olvido un importante legado musical y enriquecer el repertorio de las bandas de música, una cultura muy viva en toda Galicia. Muchas de las obras que tiene en su poder son todavía inéditas.
Y de todos estos proyectos hace mención junto al monumento a Julio Verne, en el Náutico de Vigo. Es uno de sus rincones predilectos de la ciudad por un doble motivo.
En primer lugar, porque está situado junto al mar, al que se siente muy vinculado sentimentalmente y que siempre constituye una inspiración a la hora de componer. Pero también reivindica la figura del genial escritor francés y su relación con la ciudad olívica.
De hecho, a su memoria ha dedicado uno de los temas de su disco titulado El Vals de los Años, Capítulo VIII, pasaje homónimo, que en la segunda parte de Veinte mil leguas de viaje submarino, Verne tituló: La bahía de Vigo.
Ciudadanos en su rincón oswaldo oro guitarrista y compositor