Los lobos reaparecen en la comarca para devorar un ternero en una aldea de Muros

J. M. SANDE MUROS / CORRESPONSAL

FIRMAS

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Algunos vecinos vieron algún ejemplar en los últimos días cerca de viviendas

24 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Los lobos han vuelto a hacer acto de presencia en la comarca después de un buen número de meses sin tener noticias suyas. Y lo hicieron para devorar un ternero de un mes de vida en el monte Costa Grande, en Muros, a escasa distancia del núcleo poblacional de Vadernado. No es frecuente que los lobos se acerquen a las zonas residenciales del municipio, pero tampoco es la primera vez que se detecta su presencia en las proximidades de las viviendas, especialmente en la época invernal, que es cuando buscan crías de reses mostrencas o, como en este caso, de terneros.

Se desconoce si fue uno o varios lobos los que devoraron al animal, aunque tanto el dueño de la cabaña ganadera, Manuel Lestón Martínez, como otros vecinos del término, creen que el responsable fue un único ejemplar. Basan sus sospechas en las huellas dejadas en el lugar de los hechos, y también en la constatación de que desde hace unos días se apreció en la zona la presencia de un único lobo, que según algunos testigos tenía un collar.

Todo apunta que la muerte del ternero no fue una labor fácil, ya que en el lugar del incidente se aprecia la destrucción de abundante masa forestal, por lo que, según afirma el ganadero, «tivo que producirse unha forte loita, e a nai protexeu e defendeu á cría mentres puido, pero ao ver que esta morrera abandonou a zona. Xa estiven coa manada de vacas e ningunha ten sinais da loita, pero seguro que a houbo».

Emplazamiento de los restos

También sorprende el hecho de que el ternero devorado no fuese atacado en el lugar donde presuntamente murió, pues sus restos aparecen a unos cien metros del punto en el que debió producirse la reyerta. A la vez, parece sospechoso que un único lobo fuese capaz de engullir un ternero de cerca de 50 kilos de peso, pues entre sus despojos no se encontró nada más que las patas, el esqueleto y la cabeza, aunque a esta incluso le faltan las orejas.

El ganadero Manuel Lestón lamenta lo ocurrido y dice, con resignación, que «os animais salvaxes tamén teñen que alimentarse, aínda que feitos como este desanímanme a seguir cunha actividade que se está a converter en afección e non xera case beneficios». Manuel Lestón valora en 500 euros el valor de la res sacrificada, aunque para él «a verdadeira perda é a forma de producirse, algo que non ten prezo».

El Seprona que actúa en la comarca descartó la existencia de otros ataques a ganado en la zona en los últimos días y calificó lo ocurrido de puntual.