«La danza tiene poder curativo»

María Jesús Fuente Decimavilla
María Jesús Fuente VIGO / LA VOZ

FIRMAS

Oscar Vazquez

El coreógrafo vigués obtuvo este año el premio Buero Vallejo de Teatro Joven por su obra «Ave Mundis», que lleva quince años representándose en toda España

25 nov 2013 . Actualizado a las 06:00 h.

La danza ha acompañado a Juan Moredo desde los cuatro años, cuando empezó haciendo pinitos en Vento das Cíes, un grupo folclórico de los años sesenta. «En aquella época los niños estábamos en la calle y era el lugar más seguro donde meterte. Además, ya me gustaba, es un don y un privilegio para cualquier persona».

Desde entonces su vida nunca ha dejado de estar ligada al baile. «Aunque vaya cumpliendo años, tengo energía corporal, me siento a gusto gracias a la danza, me hace la vida más llevadera», comenta. Todo le parece poco a la hora de destacar sus virtudes: «La danza tiene un poder curativo, terapéutico, que no se ha investigado. En Holanda se hace hasta en los hospitales. Con las personas que he trabajado en Madrid, jubilados, algunos ya ancianos, he notado un gran cambio. Lo advierto tanto entre los jóvenes más capacitados como en los mayores».

El reconocimiento varía mucho de unos países a otros. «Mientras que en Holanda es muy importante y puedes vivir bien, en otros lugares como España y en concreto, en Vigo, eres casi un marginado, a no ser que des clase en una escuela». Y eso, añade, que en los últimos años ha cambiado mucho, «han salido cosas interesantes de Espacio Danza».

Que la situación ha cambiado en España también para él lo demuestra el premio Buero Vallejo de Teatro Joven recibido este año por la mejor coreografía y puesta en escena de Ave Mundis, una obra que lleva quince años representándose por toda la geografía española. Tras recibir el galardón, la mostró en el Matadero de Madrid y en la actualidad negocia exhibirla en Vigo en las próximas Navidades. «He bailado en muchos países y teatros y me da mucha pena no haber hecho nada en Vigo», comenta el coreógrafo vigués.

No es de extrañar que se le llene la boca cuando habla de su profesión. Su currículo no es para menos. Con 17 años consiguió una beca para el ballet Rey de Viana, donde estuvo cinco años.

Después de ese primer contacto con la danza clásica, tuvo la oportunidad de perfeccionarla con otra beca en el estudio María de Ávila en Zaragoza. Aprendió danza contemporánea y otras técnicas con las que nunca había tenido contacto. Fue en ese espacio donde logró su primer contrato profesional con el ballet clásico de Zaragoza.

Tras pasar un tiempo en Madrid, recaló en la Compañía de danza de Lisboa y en el Casino de Estoril, donde se estrenó con el musical para posteriormente mostrar su obra en varios canales de la televisión lisboeta. En Róterdam trabajó en la compañía Vooetman-De Jonge, con danza contemporánea en puntas, y en Introvans. De allí pasó a Nueva York y logró entrar en el internacional Trokadero con el que fue de gira por Estados Unidos y Europa. Después llegaron las producciones cortas, operas, musicales y en los últimos diez años, coreografías, que se encarga de mover y de presentar a concursos la compañía Inquedanza de Ponferrada.

Por casualidad conoció a Antón Bouzas, educador social y terapeuta de la Unidad de Drogodependencias Cedro, por quien siente gran admiración y gratitud. Empezó a colaborar con él en diversas actividades con motivo del Día das Letras Galegas y accedió a seguir con una representación dentro de la fuente de la plaza de la Independencia. Resultó tan bien que repitieron en diferentes actos reivindicativos como los de Sereos o el Día Mundial de la Salud Mental. «Me permite desarrollar mi creatividad, hacer mi locura en sitios muy especiales como la plaza de la Constitución, donde iba de pequeño a echar las cartas al buzón que tiene la farola». Por eso, su rincón no podía ser otro, subido a la base de piedra, como entonces.

mi rincón juan moredo

Después de casi medio siglo danzando, a Juan Moredo se le van los pies haga lo que haga en su vida cotidiana, cuando arregla su jardín o cuando cuida los perros. El ballet clásico es para él casi una disciplina marcial, de mucho tiempo. «Tienes que tenerlo muy claro y gustarte porque son muchos años de estudio». Confiesa que ha tenido momentos de euforia y también de bajones «porque la vida de un artista, en general, es una vida de crisis constante, de ir de aquí para allá».

Juan Moredo

Coreógrafo

Plaza de la Constitución.

Porque tiene un buzón al que iba a echar las cartas de pequeño.

«He bailado en muchos teatros y me da pena no haberlo hecho aún en la ciudad»

«Hay países en los que la danza es muy importante, en Vigo eres casi un marginado»