José Joaquín Borrajo Iglesias: «Los edificios son secundarios, lo importante son las personas»

Fina Ulloa
Fina Ulloa OURENSE / LA VOZ

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Borrajo lleva más de un año como número dos del Obispado de Ourense.
Borrajo lleva más de un año como número dos del Obispado de Ourense. miguel villar< / span>

Le gustaría ser más simpático y no dar imagen de «anquilosado»

24 nov 2013 . Actualizado a las 06:00 h.

No ha cumplido los 40 y lleva sobre sus hombros la responsabilidad de ser el segundo de a bordo en el Obispado de Ourense. La labor de José Borrajo, como vicario general, es paralela a la que de un vicepresidente ejecutivo en una empresa, implicado en la gestión y sustituyendo al obispo cuando es necesario.

-¿Qué le gustaría que pensara de usted quien lea esta entrevista?

-Que soy un sacerdote normal y corriente, que intento servir con la mayor fidelidad a la Iglesia y a las personas que se acercan a mí. Una persona con sus deficiencias y limitaciones que intenta en la medida de sus posibilidades ser cercano, amable y respetuoso.

-¿Cree que tiene muchos defectos?

-Bastantes. Quizá el mayor sea mi timidez. Me gustaría ser más simpático de lo que soy. Sé que la imagen que doy es de una persona muy seria, muy anquilosada. Quizá la razón esté en esa timidez que tengo desde la infancia. Tenía muy buenos amigos pero nunca he sido de rodearme de mucha gente. Me encuentro más a gusto en el grupo pequeño que dirigiéndome al público. Eso me sigue imponiendo.

-Difícil de creer en alguien que mide 1,96 y que seguro que fue siempre el más alto de la clase.

-Sí. Desde los 15 años tengo esta altura. No esta anchura ¿eh? Hay gente que me dice que se crece hasta los 20, bueno pues yo a partir de los 16 solo he crecido en horizontal (ríe).

-¿Nunca pensó dedicarse al baloncesto?

-Soy perezoso para el deporte. Ahí tienes otro defecto. En el Seminario Menor todos los formadores lo intentaron. Luis Pérez luchó lo indecible para animarme y me ofrecía ponerme una canasta para mí solo para entrenarme. No hubo manera.

-¿Qué aficiones tenía?

-Me encantaba leer. Recuerdo un libro de cuentos que me regalaron, titulado La maga de los enanos y quince cuentos más, que releí varias veces. También me gustaba mucho la tele. Aún me sigue relajando.

-¿Y qué suele ver?

-Sobre todo cine, mejor histórico. Para relajarme nunca pondría un debate. No me gustan esas confrontaciones. No es que me ponga nervioso, no soy persona de cabreos, pero cuando oigo alguna opinión o alguna respuesta que no es conforme a la verdad, que no es recta, me disgusta, me entristece.

-¿Cómo encaja las críticas a la recuperación de la capilla de Os Remedios?

-Me entristece cuando no se es capaz de llegar a la razón última de las cosas. Restaurar la capilla, no es restaurar un edificio porque sí; es responder a un deseo de mucha gente que siente que necesita vivir su fe en ese lugar.

-¿Y que se autorice un contenedor de ropa frente a la puerta del ropero de Cáritas?

-Eso me entristece más que las otras críticas. Cáritas está prestando una labor muy importante y si quieres, los edificios hoy son secundarios, lo importante son las personas.

José Joaquín Borrajo iglesias vicario general de la diócesis de ourense