Trasplantes en el paraíso

José buitrón TRINIDAD Y TOBAGO

FIRMAS

Cómo reproduce el programa médico español en Trinidad

17 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Trinidad es una isla del Caribe que, junto con Tobago, es una república desde 1962. Un país joven. Cuenta con un millón y medio de habitantes de origen africano e hindú principalmente, aunque también los hay de procedencia china, siria y libanesa.

Empecé a venir a Trinidad y Tobago hace dos años. La Sociedad Internacional de Trasplantes pidió ayuda para organizar y poner en marcha los programas de trasplantes. El reto merecía la pena, pero necesitábamos que alguien, con otros recursos distintos a los nuestros, formara parta de la alianza. Pensamos que Repsol, que tiene aquí, además de explotaciones petrolíferas y de gas, la sede de América Central, y la fundación apoyó tanto el proyecto, que sus directivos y personal lo viven con el mismo entusiasmo que nosotros. Una magnífica experiencia. Ojalá que la podamos reproducir en otros países y con otras empresas españolas porque los trasplantes son un instrumento de desarrollo sanitario; pero, sobre todo, son un instrumento de cohesión social: donar para cualquiera y recibir de cualquiera. Nos hacemos iguales.

La embajada de España ha sido otra de las fortalezas del proyecto, y el tercero fue el Chuac. Allí hemos formado, bajo la tutoría del doctor Antón Fernández, a tres especialistas en cuidados intensivos de los tres hospitales más importantes de aquí para que identifiquen a los donantes y obtenga el consentimiento de sus familias. También formamos a dos cirujanos para los procedimientos de extracción y trasplantes. En paralelo, con el doctor Javier Rodríguez, les prestamos nuestros conocimientos para los trasplantes renales de donante vivo.

Los resultados son esperanzadores. Partíamos de la incredulidad de muchos profesionales que no confiaban en la respuesta de la ciudadanía. Nuestra experiencia en España nos enseñó que cuando los profesionales tienen los conocimientos necesarios y, sobre todo, la sensibilidad para acercarse a las familias, siempre hay respuesta positiva. Solo que lleva tiempo.

Mi final en el hospital de A Coruña lo he entendido como una oportunidad para poder dedicarme más intensamente al proyecto de Trinidad. Para mí es una suerte poder seguir ejerciendo y espero que mi experiencia sirva para impulsar y consolidar el Programa de Trasplantes de Trinidad.

La vida cotidiana aquí me resulta fácil, cada día más. Soy amigo de los médicos que pasaron por Coruña. Me siento muy bien atendido por Repsol y por la Embajada española. Me comunico fácilmente con mi entorno profesional, amigos y familia y tengo la suerte, en fin, de poder contar esta rica experiencia a La Voz de Galicia para que otros amigos y ciudadanos la compartan. No se puede pedir más.

Espero que en dos o tres años pueda contarles que en Trinidad y Tobago hay un Programa de Trasplantes que reproduce el modelo español y la idiosincrasia y singularidad del Hospital Universitario de A Coruña. Todo un sueño. Una gran esperanza. Una ilusión que me permite mantener la sonrisa.