Bruno, Francisco y Gabriela: «Se nos amontonan las deudas»

La Voz

FIRMAS

17 nov 2013 . Actualizado a las 06:00 h.

«Mi marido trabajaba en las eólicas, y cerraron. A mi hijo se le acabó el contrato en el restaurante y también está en el paro. Y yo no tuve trabajo nunca, salvo algún niño que he cuidado. Por tanto, no tenemos ingresos y mi marido ya no cobra el subsidio de desempleo y tampoco la ayuda de los 400 euros. Esta vez solo le han dado 140 euros. ¿Qué hacemos con eso?».

Gabriela Ramírez se desespera al contar su situación y lamenta que el Concello lleve desde comienzos de año anunciando que van a dar un cheque social, medida que nunca se concreta. Y mientras espera este maná no entiende como es posible semejante retraso.

Gabriela es uruguaya y conoció allí a su marido, Francisco Suárez, un vecino de Camos (Nigrán) emigrado. Tuvieron un hijo, Bruno, y hace diez años hicieron las maletas y se vinieron a Vigo.

Hasta hace un tiempo las cosas no les fueron mal. Él trabajaba y su hijo estudiaba cocina, e incluso llegó a trabajar en un conocido restaurante. Pero desde que el marido perdió el trabajo las cosas no han parado de complicarse. «Y menos mal que el piso en el que vivimos es de una amiga que comprende que si nos retrasamos o no le pagamos es simplemente porque no podemos. Últimamente pagamos muy poco, pero ella, afortunadamente puede esperar. Si no, no sé qué sería de nosotros», explica compungida.

Pero no solo necesitan una vivienda. «También tenemos que comer y que pagar recibos. Y no podemos. Se van amontonando las cuentas y es un atolladero».

La verdadera suerte «sería conseguir un trabajo, pero eso no parece probable». Por ello, para ir tirando, reconoce que la ayuda municipal les vendría de maravilla. «Mi marido estuvo un año sin cobrar el paro, por un error administrativo, pero se le ha acabado y seguimos igual. La ayuda municipal no será la solución, pero nos permitirá seguir tirando... si es que algún día nos la dan», concluye.